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Entrevista hecha el 2008-06-30 al Dr. Arturo Philip (Médico psiquiatra) y a Oscar Guisoni (Productor).





ARTURO PHILIP


 

 

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LA CHASCA

La chasca es un instrumento de madera que al mover una de sus partes produce un sonido, un chasquido (de ahí su nombre). Fue usado durante muchas generaciones por los hermanos maristas de la congregación cristiana de Marcelino Champagnat originaria de Francia.

Los hermanos maristas no eran sacerdotes, sin embargo usaban una sotana negra, una pecherita blanca que salía del cuello, un rústico cinturón que ajustaba la sotana y donde precisamente colgaban la chasca, a la manera del revolver de un pistolero. No podían administrar los sagrados sacramentos (bautismo, comunión, etc.) pero realizaban los mismos votos que los curas de ese entonces y dedicaban toda su vida y sus esfuerzos a la docencia. Algunos de estos particulares docentes eran verdaderos maestros en el arte de hacer sonar la chasca y nosotros, sus alumnos, obedecíamos inmediatamente a sus sonidos. Un “tic” era para llamar la atención, por ejemplo, si alguien estaba distraído o intentaba hablar con un compañero en medio de una clase, el hermano solo debía apuntarlo con la chasca, realizar un “tic” e inmediatamente el alumno recuperaba su disciplina. Dos “tics” significaba levantarse de los asientos, pararse al costado del pupitre en silencio y prepararse para salir al recreo. La posterior salida al patio podía ser indicada con un solo “tic” apuntando hacia la puerta del aula o con tres “tics”.

La maravillosa herramienta en cuestión le ahorraba a los maestros (hermanos y comúnmente llamados “curas” por nosotros) muchas palabras y señalamientos obteniendo una respuesta inmediata y absolutamente disciplinada. En la clase solo hablaba el profesor y la chasca.

Desde el primer grado de la primaria se nos adiestraba en el lenguaje de la chasca, lenguaje que duraba hasta el último año de la secundaria, es decir que durante doce años estuvimos sometidos a dicho fenómeno. Creo que ni en las escuelas y liceos de las Fuerzas Armadas existía semejante régimen disciplinario, algo de lo cual yo me siento particularmente orgulloso.

Cuando cumplimos 25 años de recibidos, en el contexto de una agradable jornada de festejos se nos regaló el formidable aparatito a cada uno de los ex alumnos presentes. Fue a partir de ese momento cuando se me ocurrió implementarla en mi medio familiar, con mis hijos, con mi esposa, incluso con mi suegra y algunos amigos.

Para tal fin le realicé a mi querida chasca una serie de modificaciones aprovechando la técnica del momento. La primera de dichas modificaciones fue que, según se moviera el “palito” que producía el sonido, el mismo se escuchara diferente: agudo o grave. Agudo quería decir “si” y grave “no”. Pero al producir dos sonidos diferentes tomé conciencia que si me animaba podía realizar un verdadero código Morse con mi preciado aparatito. El sonido agudo era “punto” y el grave “raya”.

Pasé varios meses estudiando en profundidad el sistema utilizado en el telégrafo y finalmente logré familiarizarme muy bien con el mencionado método. En un comienzo, el intento de unificar el sistema Morse con los sonidos de mi chasca no fue nada fácil, por el contrario tuve algunos inconvenientes, especialmente de interpretación en las personas a quienes yo quería dirigirme.

Mis hijos podían entender algunas consignas que les daba, como “apagá el televisor”, “es hora de ir a dormir” o “mañana será un lindo día para salir a pasear”. Mi esposa era un poco más reticente, quizás por su particular carácter, pero poco a poco adecuó su conducta a mis chasquidos y respondía adecuadamente a indicaciones como “ahora no”, “¿de dónde venís?” (el signo de interrogación fue una verdadera dificultad, lo resolví con un movimiento circular de toda mi mano), “¿a qué hora comemos? y otras cuestiones por el estilo. Los problemas de interpretación de mis prolongados “tics, tics, tics … tics” graves y agudos se presentaban cuando quise saber quién era ese hombre que la llamaba por teléfono en horas de la noche o para quién compraba unas prendas sensuales e íntimas que conmigo nunca usaba.

Más difícil fue entenderme con mi suegra, ella prácticamente nunca respondía a mis consignas pero yo no perdí las esperanzas e insistí con mis “tics, tics, tics … tics” y finalmente logré que aceptara algunas indicaciones cuando golpeaba con la chasca en su cabeza, algunas veces en forma suave y otras no tanto, dependiendo de su conducta.

Una noche estaba yo intentando mirar un show en la televisión, uno de esos donde aparecen alguna chicas ligeras de ropa y de pronto comencé a sentir “tic, tic, tic ...”. El sonido típico de mi chasca me sorprendió pues no había nadie en la casa y para colmo lo que me estaba diciendo era “no mires eso, no mires eso, cambiá el canal ...” Me incorporé enseguida de mi sillón y me acerqué al escritorio donde estaba el simpático instrumento y entonces la sorpresa fue aún mayor: ¡La chasca producía esos sonidos por ella misma!

Recuperado de mi sorpresa inicial nos pusimos a conversar, yo en mi idioma y ella en su consabido “tic, tiiic, tics ...” (punto raya, punto, etc.). Le pregunté cómo podía hablar por sí sola y me respondió que ya se había acostumbrado y que no me necesitaba para hacerla sonar. Más adelante me dijo que me hablaría solo a mí, que no lo haría frente a nadie más, ante lo cual yo protesté pues consideraba que era un milagro lo que estaba ocurriendo; y a pesar de su negativa, cuando regresó mi mujer a la casa le pedí que viniera al estudio para escuchar sus “tics, tics” ... Nada, no hubo caso, ni un sonidito, nada de nada, se quedó muda la muy pícara y mi mujer me miró desconfiando de mi cordura. Yo intenté varias veces más que alguien la escuchara pero en todas las oportunidades quedé como un desquiciado mental: - “¿¿Vos estás diciendo que ese aparatito antiguo de madera habla por sí mismo?? ¿¿No conforme con el hecho que nos has vuelto locos a todos con tu manía de hablarnos a través de esa maldita chasca ahora querés que la escuchemos sin que nadie la manipule?? ¡¡Estás loco de remate!! ... - Fueron algunas de las expresiones que coseché con esos frustrados intentos.

En fin, poco a poco dejé mis deseos de compartir mis charlas con otras personas y me dediqué a hablar con mi chasca de manera privada. Los temas que abordábamos eran muy variados, prevaleciendo la filosofía griega y los movimientos del mercado financiero. Nos pasábamos horas sosteniendo un diálogo por demás enriquecedor.

Pero luego de un tiempo comenzó el desencuentro, a ella le gustaba el fútbol y era de Estudiantes ¡Pincha tenía que ser! Yo, tripero de varias generaciones, no podía soportar que ese querido aparatito se mofara de mí cada vez que mi equipo perdía (lo que lamentablemente ocurría a menudo) y sobre todo cuando se jugaba el clásico. Ese desencuentro se fue incrementando hasta que, el día que Estudiantes nos ganó con siete goles, yo llegué de la cancha enfurecido y ella empezó sus terribles bromas: “tic, tics, tic, tics, tic ... etc.,etc” que traducido quería decir “ustedes son unos muertos, nabo, se comieron siete y pudieron ser más, hacete de Cambaceres nabo” Y a pesar de que nunca decía malas palabras seguía con sus pesadas cargadas repitiendo una y otra vez “¡¡Nabo, sos un nabo, naboooo!!

Ese día fue el último que escuché hablar a mi chasca, mi furia fue en aumento y tomando un pesado martillo del garage le descargué un golpe que la partió al medio, no conforme con ello y como aún seguía diciéndome “Nabooo, nabooo ...” repetí una y otra vez mis golpes hasta hacerla picadillo, pequeñas astillas literalmente y por fin dejó de emitir sus “tic, tic, tic”, apenas pudo esbozar un “t...” con el último mazazo.

Y así terminó esa extraña relación con mi querida chasca; ahora hablo un poco más aunque mi familia me sigue mirando con cierta desconfianza en especial después del funeral que realicé para despedir sus restos. No voy a negar que la extraño y algunas noches me sobresalto en la cama porque me parece escuchar sus habituales sonidos, pero no, es la canilla que gotea, el reloj de la mesita de luz ... En fin, ya está, así terminó la historia de mi chasca.

A ustedes, queridos compañeros del cole ¿les pasó algo parecido? Por las dudas observen bien la chasca que recibieron en aquella ceremonia de los 25 años y quizás, si ponen suficiente atención, pueden escuchar sus pequeños chasquidos, pero recuerden preguntar de qué club es hincha porque pueden ser muy molestas si no coincidimos en nuestros amores futboleros.


Dr. Arturo Philip, Diciembre 2012




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11 octobre 2012 - Journal "Ouest France"
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14 novembre 2012 - Hebdomadaire "Les Infos"
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05 novembre 2012 - Journal "Ouest France"


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El contradictorio estado de bienestar

La invitación que me realizara el Lic. Itzkov para escribir en este interesante medio se me presenta como una buena oportunidad para detenernos un momento en analizar el concepto del “estado de bienestar” (*).

Es sabido que el concepto fue instalado principalmente en los países de habla inglesa y francesa. Y es justamente en esos países donde el “estar” se escribe igual que el “ser” y por ende conlleva una significativa confusión que posiblemente no sea del todo inocente.

El “estar” como bien nos explica el filósofo argentino Rodolfo Kush implica el lugar donde habitamos, el sitio que consideramos propio y por lo tanto “estar bien” (bienestar) implicaría responder afirmativamente a las preguntas: ¿Estoy donde quiero estar? ¿Cómo quiero estar? ¿Y con quién quiero estar?

Primero estamos, luego somos, posteriormente hacemos y finalmente tenemos. La vida desde su inicio nos muestra claramente esta secuencia. “Estar-Ser-Hacer (A ser)-Tener” es la secuencia inherentemente ligada a nuestra identidad.

Ahora bien, la identidad de una persona sana, es decir su buen estado de salud psicofísica, dependerá de contestar afirmativamente a las preguntas sobre el “estar” pero también a las siguientes: ¿Soy lo que quiero y puedo ser, para mí y para los demás? ¿Hago lo que debo y puedo hacer para lograr lo que soy? ¿Y tengo lo que puedo y quiero tener para ser lo que soy y estar donde quiero estar? Si el individuo responde con un sí a todas estas cuestiones estaremos frente a la salud subjetiva de dicho individuo, a lo que habría que agregarle el examen externo y si no se observan trastornos inconscientes o desconocidos podemos confirmar la sensación del sujeto y calificarlo como un sujeto sano. Esta es una definición de salud que amplía la difundida por la OMS (impuesta también por los países de habla inglesa y francesa ¡vaya casualidad!) pues contempla lo subjetivo y lo objetivo y diferencia los conceptos del lugar donde habitamos con lo que somos, hacemos o tenemos.

El estado de bienestar y los Estados (Países, Gobiernos, Economías, Empresas) que impusieron este concepto, no diferencian en su vocabulario las palabras “estar” y “ser”, como tampoco se detienen demasiado a considerar los términos “hacer” (esfuerzo, trabajo) para lograr el “tener”.

También sabemos por la propia experiencia y el sentido común que es más difícil venderle algo a quien está bien, a quien se siente bien con lo que es, a quien hace lo que debe o tiene ganas y que posee lo que necesita. Resumiendo: el mejor comprador es aquél que está “flojito” de salud y con una identidad incompleta.

La cruzada para lograr el tan ansiado estado de bienestar es posible que haya sido una estrategia de mercado para transformarnos en hiperconsumidores porque al no valorar lo que tenemos, lo que hacemos, lo que somos y donde estamos, nos dejamos seducir por el canto de sirenas que llega por todos los medios existentes a través del incesante bombardeo de propaganda. Nos sentimos incompletos, insatisfechos e hipotecamos nuestro futuro en pos de la peligrosa aventura de tener más de lo que merecemos o somos capaces de obtener.

Durante las últimas dos o tres décadas, de la mano de la CE, Europa vendió y compró entre sus habitantes el contradictorio concepto del “estado de bienestar”. Algunos países, comunidades, familias, lo adoptaron sin miramientos y hoy padecen las tristes consecuencias. Grecia, España, Italia son ejemplo de políticas equivocadas y las familias que están perdiendo sus propiedades hipotecadas por préstamos impagables son las duras secuelas del aplaudido “boom de la construcción” y de las teorías del “endeudamiento para crecer”.

Inglaterra, Francia, Alemania, quizás por ser los gestores de esta moda económica o por tener una identidad más fuerte, por el momento no sienten los fuertes temblores estructurales aunque asoman nubes amenazantes sobre sus cielos. El fracaso electoral de Sarkozy y la propuesta de Hollande (algo incipiente por el momento) pueden ser el comienzo de una nueva conciencia económica o un superficial barniz a la inexorable decepción.

Conclusión: el mentado “estado de bienestar” está mostrando que se construyó sobre bases falsas, erróneas y contaminantes. Su verdadero nombre debiera ser “estado de más tener”, el “pouvoir d’achat” francés (poder de compra), y en vez de ser un instrumento para mejorar la salud individual y social de los ciudadanos se transformó en un elemento de enorme dolor y sufrimiento para miles de personas, es decir, estuvo al servicio de la enfermedad y no de la salud.

Por cierto que unos pocos se han visto muy beneficiados con esta estrategia de mercado, lo que nos induce a pensar cada vez con menos ingenuidad.

(*) Ver: “Estado de Bienestar. Una burbuja que se desinfla” nota publicada en esta revista de abril de 2012.

Dr. Arturo Philip, Junio 2012





De tilos y perfume francés

Mi nombre es… no importa, soy uno de ustedes. Vivo lejos, pero nací y me crié ahí, en esa ciudad. Todos los mediodías leo este diario (hay cinco o cuatro horas de diferencia), sufro por el Lobo, siempre sufrimos los triperos, pero tengo grandes amigos del Pincha, aquí los hay también. Triperos y Pinchas, somos parte de la misma pasión por esa bola que corre y genera locas sensaciones en la ciudad y lejos de ella.

No soy de madrugar, me levanto alrededor de las ocho y media, desayuno en un barcito del quartier (barrio) de Montmartre, luego paso toda la mañana en las oficinas de la Asociación Cultural Franco- Argentina y por la tarde atiendo en mi gabinete. Trabajo con gente, la mayoría está mal y necesita ayuda, los menos buscan concretar un proyecto de vida acorde a sus posibilidades y algunos solo quieren ser escuchados. Paso todo el día en esas actividades matizando con breves salidas para comer algo, tomar un café y respirar un poco de aire fresco.

Al caer la tarde, cuando la ciudad luz se ilumina artificialmente, me subo al Metro (con la r pronunciada como g y con acento en la o) para llegar al Pub que se encuentra a poca distancia de la estación Saint Michel donde nos reunimos algunos “habitués” que gustamos de compartir recuerdos, nostalgias y aventuras que casi nunca terminaron bien. En ese “boliche” a orillas del Sena, llegan navegantes de todo el planeta y sus historias merecen ser escuchadas, aunque no siempre deben ser contadas. Por supuesto que hablamos de mujeres, como no podía ser de otra manera cuando se juntan varios hombres a beber cerveza negra y escuchar un poco de jazz.

Hay momentos que en el Pub se mezclan los tiempos y estoy en el antiguo “Costa”, el Costa Azul que estaba en la calle 49 entre 7 y 8 ¿se acuerdan? Estoy con el “loco” Rolleri, con el “Negro” Nogueira, con el “flaco” Nelson, con el “gordo” Gascón, con Raúl Picone, con “Roly” Urtasun, Carlitos Miche, “Pepe” Casajús (fallecido hace un tiempo) y algunos más de aquella época. Tampoco faltan “Pochola”, “Pipo” Méndez, el gran “Bubi” y Carlitos Vaio, compañeros de Los Tilos, aunque también están los “malditos” de La Plata y los de Universitario que se confunden con los veteranos locales amantes del tercer tiempo. Entrañables recuerdos que se actualizan cuando conversamos con Bernard quien trabaja en el Instituto Curie o con “Manu” periodista del Ouest France, o cuando charlamos de medicina con colegas como Vincent, Gregori, Jean Paul y tantos otros. Claro, la nostalgia siempre aparece, la nostalgia y cierta melancolía, pero son sensaciones que debemos aceptar porque forman parte de esta ciudad, es una característica de la atmosfera parisina de todos los tiempos. Nada que no cure una buena cerveza y los sonidos de una banda de jazz en vivo.

Para no extrañar demasiado aquí también hay diagonales, calles y avenidas que no se cruzan en ángulos rectos; sin embargo es más fácil perderse. Esta ciudad, esta cultura te envuelve de tal forma que podemos olvidar nuestro origen, de dónde venimos, hacia donde queríamos llegar. Se respira tanta fantasía en el entorno, en las personas, que la misma nos puede contagiar y diluir nuestra frágil identidad. Es un riesgo que corremos todos los que llegamos a Paris con las maletas cargadas de ilusiones; primero hay que desempacar, observar y mimetizarse un poco para luego comenzar a mostrar lo que traemos, lo que somos, sin perder los objetivos que nos condujeron hasta aquí. Estamos en una de las ciudades más fuertes del mundo, capaz de devorarte en un par de semanas si no estás atento y convencido de lo que hemos venido a buscar. Paris se asemeja a una hermosa mujer que nos seduce todo el tiempo pero que para conformarla nos exige hasta la última gota de identidad. A poco de llegar quisiéramos haber nacido aquí y olvidar nuestros orígenes, que nos consideren un “parisino” más. Ese peligro lo sentimos todos los “foráneos” y nunca desaparece, aunque adoptar esa nueva identidad nos quitaría la esencia de lo que verdaderamente somos y lo que nos hace atractivos a los habitantes de aquí. Por eso no debemos ser objeto de tanta seducción y no dejarnos llevar por los cantos de las bellísimas sirenas que acechan en estas realidades.

Y hablando de identidad, creo que la platense (esa “manera de ser” que intentamos adquirir cuando éramos niños, jóvenes e incipientes adultos) si bien puede resultar algo frágil, tiene aspectos interesantes de señalar. A ver, repasemos: La ciudad de La Plata fue producto de una fantasía, de un sueño, de un anhelo; logrado o no, ése es su origen, nuestro origen. La visión de Pedro Benoit, del ejemplar Dardo Rocha, del profesor Joaquín V. González y de tantos hombres de bien que nos dieron un lugar, nos mostraron un camino y nos ayudaron a vivir con esos ideales que hoy se cotizan bien en otras latitudes. Esa era la idea: construir una ciudad que reuniera la cosmovisión europea y americana.

Esta Identidad platense, para quienes la valoramos, la tenemos presente y la desarrollamos, es una buena base para plantarnos y crecer, aunque nadie te lo diga y muchos la desconocen o desmerecen idealizando otras como la porteña, por ejemplo. No somos ni nos creemos el centro del mundo, por eso aceptamos aprender de otras culturas compartiendo códigos, ciertos valores y gustos que no nos resultan demasiado extraños. La amistad, el rugby, el futbol, la buena música, la sobria elegancia en el vestir y en los modales, (sin dejar de mencionar nuestro habitual eclecticismo para no caer en modas de corta duración) y el saber apreciar la belleza o el delicado romanticismo que trasmiten algunos hombres y mujeres, todo ello nos otorga una característica que en Francia es bien valorada porque nos parecemos bastante a ellos. Sin dudas que la “facha” y las “pilchas” ayudan y de ese cuidado los platenses sabemos bastante.

Las mujeres parisinas nos atraen como un enigma a descifrar, como laberintos para perderse sin resistir pero aprendiendo a cada paso, son mujeres conscientes de su poder en la máxima expresión de la feminidad y aprovechan con esmero la particular historia de la ciudad en la que habitan. Pero si hay “femmes” interesantes en esta ciudad, también las hay llegadas de otras latitudes y se hace necesario mencionar a nuestras queridas platenses. Porque sabrán que las platenses están hechas para ser “algo especial” en la vida de un hombre, suelen apoyar con esfuerzo y dedicación un buen proyecto (sea familiar o personal), saben disfrutar los buenos momentos y sobre todo, son sencillamente lindas. No es broma, por el contrario, creo que su belleza esta forjada por suaves modales, un culto por la moda que combina la sobriedad con una elegancia personal, no suelen gustar de los extremos en el vestir, aunque en otros aspectos puede que insinúen que no tienen tantos límites como sus colegas francesas. Eso atrae y mucho. Y no es solo mi opinión, es la huella de comentarios que dejan flotando cuando pasan, cuando los parisinos las descubren.

Sentirse platense en esta ciudad es una ventaja y ayuda en lo que emprendemos, aunque algunos puedan dudarlo.

A veces en mi trabajo suelo coordinar grupos que tienen algún objetivo común, como puede ser el estreno de una obra de teatro, realizar un documental o simplemente viajar a la Argentina y Latinoamérica para conocer sus infinitos encantos y misterios. También hay quienes vienen a la Asociación para aprender a bailar tango o a participar de una milonga. De vez en cuando yo me prendo, aunque soy medio duro para los cortes y quebradas, más o menos me defiendo; y entonces nos damos cuenta que esta música también nos pertenece: el tango. Porque mientras bailamos se encienden los recuerdos de las orquestas típicas tocando en los clubes para las fiestas de carnaval o en la radio que escuchaban nuestros padres. Y de muchachos tuvimos que aprender algo de esta fantástica danza para seguir con la chica que habíamos invitado a bailar cruzando toda la pista, bajo la mirada cómplice de amigos y del severo control de los mayores siempre atentos a cualquier desvarío. Bailar un tango con una mujer a lo “platense” (sin tantos firuletes y susurrando al oído) es una experiencia singular que recomiendo y produce una fascinación que sin dudas dejará sus huellas en nuestra “partenaire”.

Códigos y valores aprendidos, respetados, pero también superados o adaptados a los nuevos tiempos, a la nueva cultura. Sin caer en la falacia de tanto sms, citas por internet o esos juguetes que aportan poco al encuentro real que tanto necesita el ser humano.

La ciudad de La Plata está ahí y está aquí. Es cuestión de animarse un poco, de sentirse orgulloso por el origen compartido y distante. La familia, los amigos, las tribunas, las calles de tilos florecidos, el 19 de noviembre, están dentro; todo lo llevamos en nuestra mochila mental, en nuestros libros de memorias y en las anécdotas de cerveza en el Pub, en la oficina o cuando “chamuyamos” a una mademoiselle que camina por el barrio latino. Y nunca falla la invitación a conocer el lugar donde nacimos, la “ciudad de la salud” que nació como un sueño de Julio Verne, según podemos leer en una de sus novelas (Los 500 millones de la Begún).

Por fin, cuando llega el fin de semana viajo en el TGV (tren de alta velocidad) hasta Rennes y luego en bus para llegar a Ploërmel donde me encuentro con la familia que me espera de este lado del “charco”; comparto juegos con nietos, almuerzos domingueros con pastas o asados (barbacue) con choripán y descanso hasta el lunes que retomo mis actividades.

Y así, casi sin querer, nos transformamos en un homenaje al “bien faire” (bien hacer), algo que parece ha conservado su valor y adecuado reconocimiento por estas tierras. Claro que no ha sido fácil, ni allá ni acá, no ha sido fácil. Nuestros padres, maestros y profesores son testigos. Aprender a reconocer y diferenciar lo que perdura de lo que se pierde cada día en el torbellino de estímulos, saber controlar y retener la energía para evitar que se nos escurra sin perder la confianza, no ha sido fácil. Algunos lo entendimos e intentamos vivir en ambos mundos como si fueran uno solo; mundos que confluyen en cada uno de nosotros y que emanan un suave aroma de tilos y perfume francés.

Seguimos juntos, hasta cada momento, no olviden que la distancia no existe cuando los afectos son… platenses.

Arturo Philip, Marzo 2012




Queridos lectores, queridos amigos,

Varios fueron los motivos para que dejara de escribir en este espacio durante las últimas semanas. Unas largas y merecidas vacaciones es uno de ellos. Pero quizás lo más importante es que necesité cierto tiempo para que se realizaran las definitivas correcciones y la traducción de mi nueva novela “El estrafalario doctor Ploujamais”.
La buena noticia entonces es que podéis obtenerlo en su versión pdf… sin costo alguno.
Podéis cargarlo ticando aquí.

Espero lo disfruten y hasta la próxima.

Arturo Philip, octubre 2011





EL SENTIDO DE LA VIDA
(breve ensayo de Arturo Philip)

“El camino del infierno está sembrado de buenas intenciones ... de igual forma, el sin sentido o la desorientación de nuestras vidas suele estar plagado de constantes búsquedas ...”

La palabra "sentido" en principio tiene al menos tres significados en el idioma español. El primero se relaciona con la dirección y por ende con el rumbo, con las búsquedas, los objetivos y las metas. El segundo significado se relaciona con la percepción (lo que sentimos), lo que nos impresiona (im-presiona, es decir, nos presiona desde el afuera), los sentimientos, sensaciones y afectos. Por fin , el tercero de esos significados tiene que ver con, justamente, el significado de "algo" (objeto, palabra, idea, etc.), con la comprensión profunda de ese "algo", con el conocimiento más o menos aproximado de la esencia de un determinado objeto.

Los tres significados de la palabra "sentido" también poseen un común denominador como podemos observar en sus definiciones. Quizás podemos sintetizar ese común aspecto en la palabra orientación y la búsqueda de esa orientación. Nos orientamos cuando sabemos hacia dónde queremos ir, percibimos las señales adecuadas que marcan nuestro rumbo anhelado y reconocemos la esencia tanto de las metas como del propio camino.

Por lo dicho, cuando hablamos de "sentido" debemos tener en cuenta que existen conceptos inherentes al mismo que son los de movimiento, tránsito o desplazamiento, claramente expresados en las cuestiones de “hacia dónde vamos” o “hacia dónde va nuestra vida”. Conceptos éstos que pertenecen a la esencia de la vida. Vida es movimiento, tránsito y desplazamiento ... entre otras cosas, por cierto.

Ahora bien, qué significa que nuestra vida tiene sentido? o que no lo tiene? Repasemos lo anterior y ajustemos la pregunta: estamos bien orientados? vamos hacia donde deseamos? las señales que percibimos coinciden con el rumbo anhelado? reconocemos lo esencial (para nosotros) de las metas a lograr y el camino hacia ellas?

Otro aspecto para atender es que el movimiento, el desplazamiento o el tránsito, se produce o se realiza entre dos o más puntos, pero esos puntos no siempre son físicos, materiales, por así decirlo, y es por ello que esas referencias (puntos) no las encontraremos en forma clara o concretas y necesariamente fuera de nosotros. Si la vida transcurre en un proceso interno y externo a nuestra existencia, es posible pensar que para orientarnos debemos observar las señales, las referencias, los puntos que marcan el rumbo o la dirección tanto dentro como fuera de nuestro ser ... sin caer en extremos estériles o peligrosos como suponernos el centro del universo o todo lo contrario, sometidos, marginados o ajenos al mismo.

En mi tarea como psicoterapeuta el motivo de consulta, la causa de muchas dolencias o la queja que últimamente más escucho es "la falta de sentido de mi vida" ... la conocida “angustia existencial” de la que nos hablara Sartre. Lo que señala la conciencia de esa falta, pero también conlleva la sensación de que ese sentido ha sido ocupado o usurpado por otro ya que igualmente andamos, transitamos y aparentemente avanzamos hacia ciertas metas. Ese "otro" sentido nos mantiene por momentos a resguardo del vacío existencial, pero no lo sentimos como propio, como el elegido, el deseado por nosotros mismos.

Entonces todo parece reducirse a retomar el camino partiendo de donde estamos, concientes de donde venimos y avanzar hacia donde queremos. Parece fácil, pero no lo es. En mi experiencia personal, sólo pocas personas pueden decidir retomar o iniciar su propio camino ... incluso la lectura de estas palabras pueden resultar interesantes pero ajenas a la vez, para la mayoría de mis lectores. Es como si la cuota de "compromisos" estuviera cubierta y ya no queda energía para "ligarse" a las metas personales (que algunas veces pueden ser también compartidas por unos pocos). Y cuando decimos energía nos referimos a dedicación, tiempo y dinero ... todo está en función del sentido que nos impusieron, del sentido que usurpó el propio. Padres, parejas, hijos, trabajo, amigos, religión, etc.,etc. son referentes excluyentes de “por donde debemos caminar” y cualquiera que dude de ellos recibirá la condena de sus semejantes ... Para colmo de males, todo se cubre de una sensación de pseudolibertad, producto del enorme individualismo en que vivimos, creyendo que elegimos entre todas las ofertas de sentido que se nos ofrecen constantemente (cantos de sirena y falsos profetas que se nos cruzan una y otra vez) ... hasta equivocar la búsqueda rechazando el compromiso que nos llega de auténticos y profundos territorios de nuestro ser ... Y por momentos nos consolamos imaginando que algún día, por fin podré hacerlo ... pero ese día nunca llega.

Y nuestra vida concluye ... al menos en nuestro cuerpo, en la materia que también somos ... como médico no puedo desconocer esto. Podremos pensar en “nuevas vidas”, “cielos e infiernos” o “reencarnaciones”, pero no podemos evitar constatar que lo que llamamos vida, en términos biológicos, concluye para nosotros en ese punto final que conocemos como muerte.

El sentido de nuestras vidas. Lo perdimos? lo encontramos? dónde buscar? en qué referentes apoyarnos? El rumbo, los anhelos, las metas ... el destino. Se nos imponen? nos someten? o podemos modificarlo? o diseñarlo nosotros mismos? Más de treinta años de clínica psiquiátrica me han aportado algunas limitadas respuestas a estas cuestiones, sobretodo en el trabajo conjunto realizado con los pacientes y sus mundos. Pero también la observación y el análisis profundo, valiente y muchas veces cruel, del propio mundo (*).

Algunos datos y pequeñas conclusiones:

• Si buscamos verificar las señales del sentido a nuestras vidas por cantidad, encontraremos criterios mayoritarios relacionados al “sentido común” que pueden ayudar a conocer el mundo en que vivimos pero nunca pueden sustituir el propio sentido de vida. Lo que está aceptado por casi todos, el “establishment”, la misma moda, son referentes que poco pueden aportar a la búsqueda del sentido personal de vida. Hasta es muy probable que señalen la dirección opuesta a nuestra búsqueda. Por lo tanto en el camino personal elegido y comprometido no esperemos mucha compañía.
• Como referentes primarios podemos tomar dos puntos, partir del nacimiento y llegar a la idea de la propia muerte. Imaginando con cierta lógica esta segunda y juntando la mayor cantidad de datos posibles podremos tener una visión bastante amplia del camino transitado y a transitar ... si es una línea recta, curva, si damos vueltas en círculos o si vamos y volvemos siempre al mismo punto de partida ... si avanzamos hacia alguna meta anhelada ... si la abandonamos o la superamos ... si no sabemos o no queremos saber nada de un rumbo ... etc.,etc, etc. En definitiva, si andamos orientados, bien orientados o desorientados, mal orientados.
• Y si llegamos a la conclusión que estamos perdidos o confundidos, deberíamos enfocar el tema desde nuestras propias trabas y de esa forma encontraremos casi siempre dos obstáculos principales: 1) la comodidad (acomodarnos = a – como – darnos) que nos obliga a seguir el camino “supuestamente” más fácil, el que nos señalan “los que saben” y por donde transita la mayoría. 2) y el miedo que genera lo nuevo, lo desconocido, el cambio.
• Para aquellos que desean profundizar más, podemos agregar que el miedo a lo nuevo, a lo desconocido, al cambio, en realidad es el miedo a la muerte que se desplaza hacia otros territorios para que nos acerquemos a “ella” sin casi darnos cuenta. De esta manera, con una lectura errónea de las señales nos alejamos de la posibilidad de encontrar un camino personal y masivamente sucumbimos en el sin sentido.
Por último: para aquellos pocos que deciden valientemente tomar las “riendas de sus vidas” ... que se puede hacer? como comenzar? por dónde? Puede resultar simple y difícil a la vez, pero se puede intentar mirar un poco más hacia dentro que hacia fuera, no dejarse atrapar por las señales que indican un sentido mayoritario, al contrario, buscar las señales que parecieran ser sólo para nosotros y que están muy cerca nuestro. Una vez halladas dichas señales no pretender la convalidación social o cultural (quizás solo nuestra intuición pueda ayudarnos) y comprometerse con ese camino dedicando tiempo, esfuerzo, trabajo, dinero, afectos y todo, todo lo que representa algo importante en nuestra vida para ponerlo en esa línea, en esa dirección, en ese rumbo que entendemos como nuestro sentido de vida.



Arturo Philip, mayo 2011

(*) Nota: En estos días se desarrolla un juicio en París donde algunas empresas que publicitan en el Metro de esa ciudad querellan a unas 60 personas (en su mayoría jóvenes) por los “graffiti” donde escribían leyendas como: la propaganda atonta. Un millón de euros son los daños y perjuicios que dichas empresas consideran deberán pagar los acusados. Hoy ningún psicólogo o psiquiatra puede poner en duda que la propaganda realmente atonta o genera malestar y hasta enferma ... tanto estímulo a nuestros sentidos para despertar deseos imposibles de satisfacer (el objeto deseado siempre es otro) no son precisamente un remedio al malestar visible de nuestra cultura. Sin embargo entre los fundamentos de la querella figura una encuesta realizada en el mismo Metro de París donde el 70% de los consultados responden que la propaganda les agrada y hasta los “entretiene”, igual porcentaje opina que no está de acuerdo con los “graffiti” ... Pero no se divulgó lo que piensa el 30 % restante ni el porcentaje de salud mental o bienestar de los encuestados. ¿Y si sólo ese mismo 30 % es el que goza de un buen nivel de salud mental o bienestar? Además, ¿qué ocurre con el respeto del “campo perceptual” de esa minoría? ¿no hay manera de defenderse de esa intromisión visual? ... Creo que la detenida lectura de esta noticia puede darnos alguna pista de “cómo estamos” y cómo nos quieren hacer creer que estamos.





DESDE EL AGUJERO NEGRO

De vez en cuando me encuentro con mi amigo Bernard a tomar un café o una cerveza en un típico barcito de Montmartre. Es muy tímido, rehuye estar con gente, su vida transcurre en un laboratorio de física del Institut Curie de Paris. Como tantos parisinos vive solo y no quiere compromisos de ningún tipo, salvo los inherentes a su profesión. Nuestra amistad es producto de la casualidad y de mucho respeto por su especial manera de ser.

Transcurridos varios minutos del habitual silencio que predomina en nuestras reuniones, Bernard comienza a compartir conmigo su particular visión del mundo. Sin dejar de mirar hacia un punto indefinido en la callecita que sube al Sacré Coeur, me dice: " ... mi querido amigo Arturo, usted sabe que yo no soy dado a charlar con la gente y mucho menos a conversar sobre temas triviales. Prefiero la observación pasiva y arribar a pequeñas conclusiones que quizás sólo me sirven a mí para encontrar un sentido a la vida, un sentido que muy probablemente no existe fuera de nuestras cabezas."

Nuevo silencio que respeto adoptando su misma actitud de mirar sin fijar la vista en ningún punto. Entonces, Bernard continúa diciendo: "Cada vez estoy más convencido de que la vida es sólo una eventualidad ... una suma de factores que en forma casi caótica y casual se aglutinan un poco antes de su definitiva desaparición. Desde que la astrofísica esbozó la teoría de "los agujeros negros" dentro del marco del Big Bang, se me hace imposible imaginar el proceso de la vida como ajeno a este fenómeno tan complicado y tan simple a la vez. No sabemos de donde venimos, crecemos, nos expandimos y luego nos vamos reduciendo hasta desaparecer nuevamente. La ciencia no ha podido, y creo que nunca podrá, descifrar lo que sucede antes y después de la vida. Sin embargo, ahora sabemos que existen zonas en el espacio infinito donde la materia se condensa y girando vertiginosamente en una suerte de remolino, atraviesa una abertura hacia otra dimensión en la que desaparece sin dejar rastros. Es más, creemos que la existencia de la materia se debe a este proceso de condensación de la energía cósmica previo a su desaparición; para decirlo en otras palabras, donde existe materia ya se vislumbra su inexistencia. En términos humanos, mi querido amigo, esto se traduce en que, desde el mismo momento en que nacemos, sabemos que vamos a morir ..."

Volvemos a la mirada perdida, unos sorbos a mi cerveza y a su café. Al poco rato, mi frágil amigo continúa con su monólogo: "En los tiempos cósmicos, miles, millones de años son instantes ... entonces, nuestra vida, por más que dure un siglo, es menos que nada dentro de esos parámetros ..." Sus palabras comenzaban a teñir de suave melancolía la conversación, una sensación frecuente en París y sobretodo en personajes solitarios como Bernard. Para evitar que todo evolucionara hacia la tristeza, el desánimo o el pesimismo, quise agregar lo siguiente: " de todas formas, mi querido Bernard, lo importante del tiempo, dada su relatividad, es desde dónde observamos el fenómeno. Para decirlo casi en palabras de Einstein, no es lo mismo esperar dos horas para el que se está ahogando que tomarnos ese tiempo para ver una interesante película." Pensé que mi referencia einsteiniana impulsaría la conversación en otro sentido, pero no fue así.

"Mi querido Arturo, usted como médico necesita una visión optimista de la vida; pero yo no, es más, si me disculpa, creo que lo suyo no se lleva bien con la ciencia y sobretodo con la física. Como le venía diciendo, somos el producto de una aglutinación, de la condensación arremolinada que se da antes de desaparecer. Donde todo gira, fíjese usted, el sistema solar, las galaxias, los átomos, la cadena genética, todo, todo está permanentemente girando ... y a veces lo percibimos ... lo que nos produce un terrible vértigo como bien describiera Sartre en su náusea existencial. Porque el agujero negro es parecido al fenómeno que se produce en el fondo de una pileta cuando sacamos el tapón y el agua se escurre en forma de remolino. Pienso que la vida, según la entendemos, acontece en esos instantes cósmicos en el umbral del remolino. Desde ahí vemos, al comienzo de nuestras vidas, cómo todo se incrementa, todo cobra mayor intensidad y vértigo, nos sorprende, nos despierta la curiosidad y por fin nos atrapa ... hasta que más tarde queremos detener o controlar el frenético movimiento, retener el tiempo lo más posible, rechazamos los cambios, nos aferrarnos a la materia, a los afectos, al paisaje ... concientes que se aproxima el fin. Fin inevitable cuando también nosotros somos succionados por el remolino y desaparecemos, dejando apenas un poco de polvo cósmico como mudo testigo de que alguna vez fuimos materia ..."

Nos quedamos meditando, ensimismados lo dos. De pronto me surgió preguntarle: "¿Y la conciencia? el espíritu? el alma? esa energía necesaria para la vida o al menos para ser observadores de la misma ¿dónde queda? es posible que perdure al agujero negro?" Mis palabras sonaron como un desafío. Bernard se tomó unos minutos y me respondió: " Esas preguntas sólo podrán ser aclaradas cuando llegue la hora de nuestra muerte, cuando personalmente atravesemos el agujero negro. Quizás volvamos a un nuevo ciclo de vida y los que creen en la reencarnación se encuentren en lo cierto, o nos liberemos de toda la materia y nos unamos a la energía cósmica, el Dios para muchos ... o simplemente dejemos de pensar, de observar, de sentir ... de existir ... por el momento nada me indica que no sea esto último lo que acontece. La conciencia de que estamos vivos, de que somos seres orgánicos reflexivos, solo está de este lado del agujero ... del otro lado no habrá nada que podamos imaginar ..." Nuevo silencio que anticipó sus últimas palabras: “ Mi investigación también gira en torno de estos agujeros negros. Los busco y los encuentro por doquier y mire usted, mi querido doctor, la mayoría se relaciona con la mujer ... sin faltarle el respeto, pero nacemos de un agujero negro femenino, cada vez que nos acercamos al mismo o a otro similar, el movimiento se incrementa, se excitan los sistemas, podemos sentir cierto vértigo y, muchas veces, sucumbimos en él. Somos materia cuando salimos de este particular agujero negro que poseen nuestras mujeres, algo obvio si tenemos en cuenta que la palabra materia deriva de mater, es decir: madre ... Algunos añoramos su oscuridad y otros intentan retardarlo lo más posible ...”

La tarde fue dejando lugar a una suave noche de la primavera parisina. En un momento, dejamos de mirar sin mirar, nuestros ojos se encontraron y nos pusimos a reír con ganas. Terminamos nuestras bebidas, nos abrazamos y nos despedimos hasta la próxima vez. No entiendo cómo lo logra, pero siempre recuerdo a Bernard con cariño y mucha alegría.

Arturo Philip, abril 2011





LAS PROFECIAS DE NOSTRALADAMUS

Me encontraba en un vuelo directo de París a Buenos Aires. Luego de cenar frugalmente me preparé para dormir hasta el desayuno. Todavía daban vuelta en mi mente las reflexiones de mi amigo Bernard sobre el lugar que ocupamos en el universo. Que un físico, investigador del Intitut Curie de París, sostuviera que la vida es producto de una enorme confluencia de factores, en los instantes previos a su desaparición en un agujero negro ... me producía una sensación de asombro y cierto temor metafísico. De todas formas el sueño se fue instalando ... mientras París quedaba atrás y nos acercábamos a Buenos Aires.

La gran turbulencia interrumpió mi placentero descanso. El avión se sacudía como un caballo desbocado, los indicadores de "cinturones de seguridad ajustados" estaban encendidos y en la penumbra se percibía una gran tensión. De pronto, mi vecino de asiento, todo enfundado en una campera negra, con la capucha cubriéndole la cabeza, me preguntó en perfecto francés:
-¿Usted es el doctor Philip? - No me dio tiempo a responder y continuó:
- Tengo algo que decirle, doctor! ... preste atención, por favor, es por su bien y quizás de toda la humanidad ! - Y se quedó mirándome con unos profundos ojos negros que emergían de la oscuridad de todo su rostro. No me atreví a decir nada y me quedé inmóvil manteniendo su siniestra mirada (en realidad estaba paralizado de miedo). Mi actitud pareció darle mayor confianza, me apretó fuertemente el brazo y se presentó:
- Me llamo Nostrasladamus, Arturo Nostrasladamus, para servirle ...

Deben haber pasado sólo unos instantes, pero me parecieron horas. Sin poder emitir palabra alguna, pensé que estaba soñando, que esto no podía estar aconteciendo, quién era este oscuro personaje? Nostrasladamus ? se equivocó, el profeta se llamaba Nostradamus ... y Arturo ? como mi primer nombre ... Una locura. Y como si leyera mis pensamientos, me dijo, casi vociferando:
- Sí, mi querido doctor! Arturo Nos - tras - la - damus! Ese es mi nombre y apellido. Y ahora que nos conocemos, escuche lo que tengo que decirle! Ponga mucha atención! - La turbulencia continuaba y parecía cobrar más fuerza. Yo me aferraba a mi asiento y comenzaba a sentir que el pánico se apoderaba de todo mi ser.
- Vamos doctor, no se asuste, son sólo señales del cielo! Claras señales de que el apocalipsis ha comenzado ... - Sus palabras sonaron más calmas y eso ayudó a que yo también me tranquilizara un poco. - Pero podemos detenerla! hay que neutralizar a los responsables! LAS responsables! Porque ELLAS, sólo ellas, tienen la culpa de todo esto.- Algo más repuesto y aprovechando la breve pausa, me animé tibiamente a preguntar:
- Ellas ? quiénes son "ellas" ? - Me miró con sorpresa, como no dando crédito a mis palabras ... y enseguida me increpó:
- Pero, doctor, usted es más tonto de lo que parece. Ellas, las mujeres, ellas son las responsables del apocalipsis que terminará con toda la especie humana tal como la conocemos hoy. No me diga que no se ha dado cuenta ?

El avión comenzó a sacudirse menos, lo que sumado a las últimas palabras de mi interlocutor modificaron súbitamente mi estado de ánimo. Al umbral del pánico sucedió una tentación de risa que tuve que contener por respeto y temor a quien seguía mirándome como esperando una respuesta. Ahora era la risa contenida lo que impedía cualquier aporte de mi parte. Mi silencio fue aprovechado para que este extraño compañero de asiento continuara su discurso, siempre enfundado en su campera negra y con la capucha puesta, lo que le confería una siniestra imagen de monje medieval.

- La situación es grave - siguió diciendo - poco a poco ocupan nuestros lugares, especulan cada vez más con sus bondades sexuales ... hoy nos aman y mañana nos odian si no sucumbimos ante sus encantos ... Hablan de una Nueva Era y quieren convencernos de que existe un pensamiento femenino racional! Pensamiento femenino racional, ja! no existe! Doctor, conoce usted alguna mujer que piense en forma coherente? que sus ideas no se dispersen en forma infinita? que no entre en contradicción permanente? Si la incoherencia, la dispersión y la contradicción son características inherentes a la condición femenina! Y la ambivalencia? amor-odio, ahora quiero-ahora no ... Cíclicas! son cíclicas! eso las hace inevitablemente inestables. Se imagina una ciencia femenina, doctor? imposible! nos quedaríamos sin referentes, sería lo mismo arriba que abajo, el norte que el sur, las matemáticas serian reemplazadas por el estado de ánimo menstrual ... Terrible hecatombe, doctor, y esto es lo que está aconteciendo!
- Ya no pude contener la risa y cuando pretendía argumentar alguna defensa de la condición femenina, me anticipó diciendo:
- No se ría doctor! Le repito que la situación se agrava a cada instante, debemos declararles una "guerra santa" ... tenemos poco tiempo para revertir este destino apocalíptico ... - Por primera vez dejó de mirarme y agachando la cabeza se quedó ensimismado unos instantes, parecía realmente agobiado; hasta creo que despertó en mí algo de compasión.
Entonces pensé en distendernos un poco con el siguiente comentario:
- Debe ser difícil para usted su vida ... debe llevarse muy mal con las mujeres ...
- No! todo lo contrario, encontré una fórmula infalible para ganarme su confianza y ser beneficiado con sus encantos: las halago, exagero sus bondades, sus bellezas ... no pueden resistirse a semejante estrategia. No existe mujer que no disfrute sentirse el centro del universo, la más hermosa, la más inteligente ... su ilimitado egocentrismo es su talón de Aquiles.
- Las engaña ! las engaña vilmente ... - Aporté con una risa cómplice.
- Voilà ! Por supuesto! Les encanta ser engañadas! Y de esa forma las estudio, descubro sus debilidades e intento neutralizarlas ... con la ayuda de Dios que es hombre ... ay ! cuanta lucha !- de repente me trasmitió un gran cansancio.
- Ardua tarea la suya Nostradamus.
- Nos-tras-la-damus! doctor. En verdad es difícil mi tarea, sobretodo cuando "ellas" advierten mis intenciones ... entonces no me queda otro remedio que moverme, de un lugar a otro, me la paso viajando, estudiando mujeres y profetizando a los hombres ... por eso me apellido Nostrasladamus ... Pero créame, todos corremos la misma suerte y le advierto una cosa, mi querido doctor, llegará un día en que a usted le caerán del cielo dos ángeles, dos mujeres exterminadoras que aniquilarán todo su mundo ... no olvide estas palabras ... - Dicho esto no habló más, agotado se quedó dormido. Por mi parte, habiendo recuperado totalmente la calma y bastante cansado, hice lo mismo. La turbulencia había quedado atrás.

Se encendieron las luces, la voz del comandante anunciaba que en dos horas estaríamos arribando al aeropuerto de Ezeiza y que inmediatamente servirían el desayuno. Me desperté con el cuerpo dolorido y apenas recuperé cierta lucidez me asaltaron los recuerdos de la terrible noche. Miré a mis costados, busqué a mi siniestro compañero por todas partes ... hasta en el baño. Nada, no encontré un solo rastro de su presencia. Le pregunté a la azafata por la turbulencia de anoche, me miró extrañada y me respondió que habíamos pasado una noche super tranquila. Entonces, fue un sueño ? todo había sido una pesadilla ? Pues sí, no fue otra cosa que una extraña pesadilla ... En fin ... y mientras me servían el desayuno pensaba que si Sigmund Freud contó alguno de sus sueños yo también podía hacer lo mismo ... claro que no me animaría a analizarlo.

Arturo Philip, abril 2011





TRICKSTER ATACA DE NUEVO

Hace unos dias recibí el siguiente mail de nuestro conocido Trickster titulado "sopapo boliviano":

"Hola Arturo,
Bueno, te cuento que nos pasó lo peor que nos podía pasar: luego de un viaje infernal de 4 dias!! con todas las dificultades en contra ... Llegamos a La Paz donde nos robaron todos los equipos de la habitacion del hotel! Estoy bajo estado de shock como podrás imaginar (sucedió anoche) ... Aún quedan débiles esperanzas de remontarlo (ofreciendo recompensa a la cana), pero anoche le prometí a la Pacha Mama que si reaparecen los equipos me hago cargo de pagar la recompensa y doy por muerto definitivamente el proyecto ... No sé por qué no hice caso a todas las señales que se oponían ... me gana mi furia cuando veo que no puedo terminar las cosas y me empecino porque detesto, odio, que me digan que no termino lo que empiezo ... Asi que fui salteando empecinadamente las al menos veinte situaciones adversas que se me presentaron y estaba contento de haberlo logrado, pero esto me deja sin posibilidades de seguir adelante.

.....
Lo primero que se me viene a la mente -como causa de tanta oposición energética- es que este documental me dejaba muy expuesto con algunas cosas (aunque también pensé que contribuiría a aumentar el mito) ... otra cosa que pensé es que era más que nada una obsesión para tratar de sacarme de encima esa sensación de no acabar las historias ... o que me ganaba el ego de ser el director de una película. Demás está decir que también dedicí que si se muere este proyecto no volveré a hacer documentales por mi cuenta nunca más.
....
Espero también clarificarme acá sobre el rumbo que tomará mi vida. pero está claro que Bolivia me dió una vez más un profundo sopapo del que deberé sacar conclusiones. Espero sean las correctas. Un abrazo."

Bien, con ese mail, debo confesar que no me sorprendió demasiado, creí que las aventuras del Trickster finalmente lo habían hecho recapacitar un poco en su obstinada carrera hacia el desatino, la locura y contra sigo mismo. Pero a los pocos días me escribió lo siguiente con el título de "novedades":

".... Hemos decidido filmar con cámaras alquiladas, todo el grupo estuvo de acuerdo y ya estamos en eso. Incluiremos en el documental todos los problemas que tuvimos lo que le dará un marco de mucha credibilidad.
Yo ya tengo el pasaje para salir de Bolivia, pero mis socios no ... je, je ... tendrán que pagar el precio de todo lo vivido. La Pachamama no perdona. Igual espero que podamos salir llevando todo el material.
....
Bueno, no te cuento todo lo que vivimos porque sería demasiado largo, lo charlaremos cuando nos encontremos. Voy a España a comienzos de mayo, quizás podamos vernos en Valencia.
Me voy a merecer un descanso luego de esta aventura ... Y la que me espera en Canarias! nos vamos a ir de rodaje por Africa, si que sera como salir de Guatemala y meterse en guatepeor ..."

Je, je ... es increible, pero el Trickster siempre se sale con la suya. Admirable su locura, contrasentidos, idas y vueltas de pensamientos que finalmente le dan resultado. Admirable, aunque no aconsejo su ejemplo.
Chau, hasta la semana que viene.

Arturo Philip, abril 2011





LA TIERRA NOS HABLA

La Tierra nos habla ... aunque no sepamos escucharla.
Terremotos, tsunamis, inundaciones, ciclones y variaciones climáticas intempestivas son expresiones extremas de su lenguaje.
El sostén cotidiano de la vida en el planeta es su palabra habitual y nos acostumbramos hasta tal punto al suave susurro que terminamos por creer que la Tierra es muda e inerte; una roca inamovible para vivir en Ella desconociendo sus necesidades.
Como a una madre omnipresente, negamos su existencia o la tratamos con enorme indiferencia.
Hacemos oidos sordos al reconocimiento que todas las culturas originales han profesado por Ella y sostenemos que aquellas creencias son solo supersticiones de pueblos primitivos e incultos.
Geólogos y otros científicos afines se consideran los auténticos interlocutores de la comunicacion con Ella, pero se equivocan, pues la gran mayoría está al servicio del supuesto desarrollo y su economía; sus propias necesidades no les dejan ver el núcleo del problema. Y los habitantes en general padecemos de una ingenuidad rayana con la estupidez.
Países ricos o pobres, todos, abusamos de esta Madre. Crecemos explotándola hasta agotarla y sin medir consecuencias aunque las mismas impliquen nuestra propia aniquilación.
La Tierra nos habla ... será el momento de re-aprender a escucharla?

Arturo Philip, marzo 2011





VICTORINE FABLET

- El 19 de noviembre de 1882 fundamos finalmente la ciudad de La Plata. Ese día intentamos que todo fuera una fiesta, tanto para las autoridades presentes como para la gran cantidad de visitantes y futuros vecinos que habían llegado desde Buenos Aires y de otras ciudades de la provincia. Sin embargo, no fue así. Mi amistad con el general Roca que en ese entonces era presidente de la nación, había derivado en una inexplicable aversión y envidia, no sólo a mi figura sino a todo el proyecto que me tocaba llevar adelante. Tanto, que no estuvo presente en la ceremonia ... su ausencia sin aviso fue todo un insulto y presagiaba lo peor para esta ciudad. Ese mismo día, desde la estación de Constitución en Buenos Aires, de donde debían partir los trenes trayendo a la gente, los comestibles, las bebidas y la necesaria agua para el intenso calor ... se enviaron las comidas en mal estado, el agua sucia y contaminada y luego, al finalizar los festejos, hubo un solo tren para transportar a las autoridades y a todos los visitantes de regreso a sus hogares. ¿Se imaginan ustedes el malestar que eso causó entre los que no pudieron retornar y tuvieron que quedarse en medio del campo, sin comida, ni bebida, ni nada ? Pero eso no fue todo ... Bien orquestado por secuaces del General ... lograron incrementar el malestar de toda esa gente para que volvieran sobre sus pasos ... hasta el sitio donde habíamos colocado la piedra fundamental de la ciudad, con un cofre que guardaba el acta, valiosas medallas y obsequios de todo el mundo ... todo estaría bien conservado en una sólida construcción que debía hacerse al día siguiente y de esa forma, las nuevas generaciones, dentro de cien años, recibirían tan hermoso legado de sus antepasados ... Ilusorios sueños los nuestros ... Todo, absolutamente todo, fue profanado, robado y destruido esa misma noche por la enardecida y bien dirigida turba ...

El doctor se emocionó con su propio relato y tuvo que acercarse su esposa para calmarlo un poco, con suaves caricias en la espalda . Sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz se entrecortaba mostrando el dolor que le producían esos recuerdos ... Pero luego de tomar un par de mates, se repuso y pudo continuar:

- Durante el día la ciudad nacía y durante la noche era maldecida. Porque, según cuentan algunos vecinos ... lo que aconteció esa noche no se limitó a un simple saqueo ... dicen que se realizó un macabro ritual para aniquilar todo el proyecto ... para que nada pudiera crecer o desarrollarse en estas tierras ... Nuestro hijo ... Ponciano ... falleció justamente un año más tarde ... el mismo 19 de noviembre ... no sabemos cómo ... - nuevamente estaba al borde del llanto. – Una verdadera maldición que viene de Buenos Aires, del propio presidente Roca ... algo que no debe sorprendernos demasiado ... ya que el General siempre fue afecto a este tipo de oscurantismos.

Nadie pudo decir palabra ... todos respetamos la pausa y nos quedamos en silencio esperando que el doctor continuara ...

- Porque mientras fuimos amigos, tuve oportunidad de conocer alguno de sus bien ocultos secretos ... quizás sea eso lo que no me perdona ... Juntos compartimos algunas ceremonias masónicas y conformamos un selecto grupo de "iniciados" ... En fin ... hace tiempo de esto ... yo no quise continuar cuando me di cuenta que los verdaderos motivos de esa gente distaban mucho de los principios cristianos en los que creía en ese entonces y seguiré creyendo ... Yo no tenía idea de lo que estaba hablando nuestro amigo ... tuve que preguntar:

- ¿A qué se refiere doctor cuando dice ceremonias masónicas o iniciados ? no sé nada de eso ... disculpe mi ignorancia ... pero, si no es mucho pedirle ¿ puede ser usted más explícito?

- Mi querida Victorine ... no son temas para conversar en estos momentos ... sólo puedo decirle que las fuerzas que le responden al General son algo serio ... nuestra inteligencia y las mejores intenciones no alcanzan para comprenderlas y enfrentarlas ... créame ... Sólo podemos confiar en la justicia divina ... quizás algún día las cosas cambien ... pero aquí, en estos momentos, en este mundo ... parece que el poder del General es imbatible ... es demasiado para simples mortales como nosotros ...

- ¡Es el mismo diablo ! - exclamé.
- Puede ser, puede ser ... - terminó diciendo el doctor Dardo Rocha.

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Pasaron varios días desde esa tarde y yo seguía sintiendo dentro mío una mezcla de sentimientos muy fuertes. Compasión y ternura por nuestro amigo y fundador de la ciudad ... pero a la vez una terrible impotencia a la que no podía resignarme. ¡No podían quedar así las cosas ! ¡ Algo había que hacer ! Entonces se me ocurrió la idea de escribirle una carta al General ... irme hasta Buenos Aires y entregársela al presidente en persona. Estaba segura que me recibiría, que dejaría las obligaciones de su cargo por un momento y me escucharía, creyendo que por fin caería rendida a sus pies ...

¡Voilà! ¡ eso tenía que hacer ! sin que nadie lo supiera, ni mi querido esposo ... nadie debía saberlo ... Me iba a plantar delante del General para entregarle mi carta, esperar su respuesta y volverme como había ido ... Pero esa carta tenía que producir en él un cambio ... un rotundo golpe a su orgullo ... asustarlo si fuera posible ...

Estuve todo un día encerrada en la biblioteca de casa ... desde la mañana hasta la medianoche. Busqué una excusa creíble para no intranquilizar a nadie y le recé con todas mis fuerzas a Saint Denis ... sobre el escritorio tenía una imagen del santo que me había traído mi hermano Joseph de Ploërmel ... Rezaba y escribía ... y no encontraba las palabras adecuadas ... consultaba el diccionario ... rompía la hoja y volvía a rezar y volvía a escribir ... así durante horas, hasta que pude terminar y poner en ella todo lo que creí necesario ... Al día siguiente iba a viajar a Buenos Aires.

Esto es lo que decía la carta :

General Julio Argentino Roca
Sr. Presidente
:

Me dirijo a usted no para pedirle algo o solicitarle algún favor, como seguramente esté acostumbrado por el alto cargo que ocupa. Nada de eso. Lo que tengo que decirle es otra cosa y podrá tomarlo como una advertencia o amenaza, pero sólo es mi modesta opinión sobre su persona y el futuro que supongo tanto ambiciona para sus seres queridos.

Mala persona, eso es lo que usted es, una mala persona. Inspirado en intereses y ambiciones personales ha dañado, maltratado y hasta matado a mucha gente. Eso lo sé yo y lo sabe usted también. Pero créame que esto se acabó.

Nunca hasta ahora ha tenido que enfrentarse a alguien que maneje iguales y superiores fuerzas que las suyas; sean de este mundo o de otros. Fuerzas y poderes que ahora yo convoco y me responden para que le den vuelta la historia y hagan que todo el mal que usted propició a otros se vuelva en su contra y de toda su familia.

Ya de nada le van a servir sus ceremonias masónicas ni sentirse un iniciado. Un santo injustamente decapitado, un pobre indio torturado, un gaucho desertor y un guapo de conventillo, vendrán a buscarlo una de estas noches y, si usted no quiere escucharlos, se lo van a llevar al sitio de donde usted no debió salir nunca : al mismísimo infierno.

Porque tanto el cielo como yo, son territorios que usted nunca podrá conocer y mucho menos conquistar. Espero entienda y sepa escuchar, que todavía está a tiempo de reparar tanto dolor y evitar su propio destino. No estaría mal arrepentirse un poco de todos sus errores y que su alma encuentre una paz que estoy segura ahora no tiene, ni tendrá jamás si sigue por esta senda. De lo contrario, por los pecados ya cometidos, será condenado por toda la eternidad.

Sin más, lo saluda

Victorine Fablet

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Bien, si quieren conocer toda la historia completa pueden pedirnos el libro que gustosamente se lo enviaremos sin cargo. Nos encontramos la semana que viene.

Arturo Philip, marzo 2011




Queridos lectores, interrumpimos el texto de Victorine que continuará en breve para solidarizarnos con el pueblo japonés y reflexionar sobre la catástrofe que abruma dicho país"





EL DIA DE LA ABUELA

El pasado domingo se celebró en Francia el día de la abuela, en homenaje a mi bis-abuela y en su nombre a todas las abuelas de mis queridos lectores, compartiré con vosotros un capítulo de mi libro Victorine Fablet. De esta forma haremos un poco de memoria, dejar atrás tanto presente complicado y pedirle a mis colegas que se tomen un poco de descanso, je, je. Si lo han leído les pido disculpas pero creo que una relectura puede ser interesante. El capítulo elegido se denomina “La obsesión del General” y transcribiremos a partir de la página 62 hasta el final del mismo en dos blog sucesivos. Ahí vamos:

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Si la memoria no me falla, el General Roca gobernó el país entre los años 1898 y 1904. Un período donde, los que cuentan la historia, dicen que fue de gran crecimiento y expansión para toda la República ... que hubo abundancia de producción en el campo ... que las exportaciones superaban ampliamente las importaciones ... que llegaron un millón de inmigrantes de todo el mundo, en especial italianos para "hacerse la América” ... etc., etc., etc... Los periódicos coincidían en que Argentina estaba a la altura de las naciones más prósperas de todo el planeta, gracias al presidente y su política económica que había modernizado al país ... En pocas palabras, el General Roca había logrado encaminar a la patria hacia su destino de grandeza ...

Pero lo que yo viví en la ciudad de La Plata y la realidad que pude observar desde mi limitada posición ... fue muy distinta. Buenos Aires creció, de eso no hay dudas ... como tampoco hay dudas que los ricos se hicieron más ricos ... la Argentina se parecía cada vez más a un país europeo, eso tampoco podemos negarlo ... y que en ese entonces, se fundó el país sobre las bases de hacer dinero fácil y rápido, a expensas de venderlo todo, eso también es cierto ... hasta perder incluso lo que nos hacía diferentes como pueblo, como cultura ... la propia riqueza entregada al ilusorio sueño del progreso ... Si de todo eso podemos sentirnos orgullosos ... entonces el General fue un héroe.

Nadie cuenta lo que pasó con la mayoría de esos inmigrantes que llegaron a poner sus pies en esta tierra para llenarse rápido los bolsillos ... como siglos antes lo hicieran los españoles saqueando y destruyendo todo lo que encontraban a su paso. Nadie cuenta cómo creció la pobreza y la marginación en todo el país ... cómo vimos instalarse las primeras "villas miseria” en torno a Buenos Aires, pobladas de aquellos que venían seducidos por las falsas promesas de los gobernantes ... cómo dejamos de mirar para adentro, o mirarnos entre nosotros, para estar pendientes y dependientes de lo que venía de afuera. ¿Y los años que siguieron a esa época de esplendor ? ¿dónde fueron a parar todas esas riquezas ?¿a qué manos ? Es cierto que el General fundó un nuevo país ... lo fundó y lo fundió para favorecer los intereses de unos pocos que lo hicieron cada vez mas dependiente de países europeos, Inglaterra en especial, que fue la más beneficiada con ese comercio irresponsable y perverso. En fin ... disculpen mi vehemencia pero cuando hablo de estos temas ... algo se agita en mi interior que no puedo contener ... una rabia, una impotencia ... y las palabras se disparan solas ...

Lo cierto es que la cuidad de La Plata tenía un proyecto y unos ideales que desde el gobierno nacional se impidieron permanentemente. Era la capital de la provincia más rica del país, sin embargo, en los años que duró la presidencia del General, de casi 100.000 habitantes pasó a tener menos de 20.000 ... la mayoría de la población abandonó todo lo que había logrado construir para irse a Buenos Aires o simplemente huir de una ciudad que concitaba todo el odio y la burla de las autoridades y de la prensa nacionales. Todas las construcciones oficiales se detuvieron, la Catedral, el Museo, la Legislatura, etc.,etc. El puerto, de aguas más profundas que el de Buenos Aires , mejor ubicado por estar más cerca del mar y por donde saldría toda la exportación de la provincia ... nunca pudo terminarse. Uno a uno todos los proyectos que podían beneficiar a nuestra ciudad ... fueron aniquilados.

Los periódicos publicaron en esos años ... notas de viajeros que visitaban la ciudad, como las siguientes:

"La Plata, con sus monumentos públicos construidos para una población de un millón de habitantes, es una ciudad fantasma, sin vida y sin porvenir ... " (Paul Bernot, París).

" La Plata fue una equivocación de sus fundadores. No tiene comercio ni vida propia." (Vicente Blasco Ibáñez, Madrid).

" Calles espaciosas, avenidas inmensas, plazas donde cada una está ornamentada con un monumento o un palacio. Todo es confortable, esmerado y grandioso y de todo se encuentra allí excepto vida. Ciudad que apenas nacida está muerta ... Es una especie de Versailles con esta diferencia: que Versailles es una ciudad que no tiene alma, mientras que La Plata no la tiene ahora ni la tendrá jamás" (Francois Crastre, París).

Semejante campaña orquestada desde Buenos Aires tuvo un efecto devastador sobre la ciudad y quienes vivíamos en ella. ¡Pobre el doctor Dardo Rocha ! todas la iras apuntaban a él ... toda la rabia que producía el tremendo desencanto lo tenían como exclusivo responsable .... llegaban hasta su casa grupos de vecinos que lo insultaban y apedreaban sus ventanas rompiendo todos sus vidrios. Obviamente, quienes lo queríamos bien, temíamos por su vida, por doña Paula, por su hija.

Una tarde decidimos con Mario Alberto ir a visitar a nuestro querido amigo y benefactor ... ofrecerle a él y a toda su familia nuestro apoyo ... o nuestra comprensión ... Su casa estaba sobre uno de los costados de la plaza central de la ciudad, la plaza Moreno. Era muy sencilla, las ventanas y puertas estaban cerradas ... nos quedamos unos instantes llamando desde el umbral ... Apenas nos vio nos hizo entrar y nos dirigimos al patio del fondo, donde se encontraba el bonito aljibe que siempre llamó mi atención ... nos sentamos ... se hizo presente su esposa con la acostumbrada pava y el mate y se dio la siguiente conversación:

- Querido doctor ... venimos a trasmitirle nuestra solidaridad ... a usted y su familia ... lo que necesite ... sepa que puede contar con nosotros ... - le decía Mario Alberto.

- Gracias ... gracias, mis queridos amigos ... pero no sé qué decirles ... temo que esta violencia hacia mi persona siga creciendo ... no sé, quizás tengamos que irnos de la ciudad ... ¿Y ustedes ? ¿cómo la están pasando ? ¿los afecta mucho todo esto ... ?

- No tanto, hubo que ajustarse un poco, pero el negocio gracias a Dios sigue funcionando y por el momento creo que podemos sobrevivir a esta desgracia ... - respondió Mario Alberto.

El doctor Dardo Rocha tendría en ese entonces unos setenta años ... conservaba su particular elegancia ... de una sobriedad y bondad admirables ... hasta en sus palabras siempre predominaba la calma ... Pero se lo veía preocupado, apesadumbrado ... casi angustiado. Verlo así me llenó de ternura y buscando aliviarlo creí llegado el momento de comentarle mis experiencias con el General Roca ... yo pensaba que en cierta forma era algo responsable de lo que estaba pasando ...

Hablé durante varios minutos. Le conté con lujo de detalles todo lo que había vivido con tan nefasto personaje ... desde que lo conocí en su casa y mi atrevida intervención que interrumpió su discurso ... hasta los paseos en su coche cuando vivimos en el conventillo ... sus obsesivos intentos de conquistarme ... y por supuesto la muerte del guapo Pereyra ... Todo, no quise dejar nada sin comentarle ... Un intenso silencio siguió a mis palabras , luego del cual el doctor me dijo:

- Mi querida Victorine ... quizás piense que la obsesión del General por usted, sea la causa de esta tragedia que se abate sobre nuestra ciudad ... pero sepa que las obsesiones del General por ciertas mujeres, incluso esposas de sus más cercanos amigos, siempre estuvo presente ... y por otra parte, la única obsesión del General Roca es su ambición de poder ... ésa es su verdadera obsesión ... yo sé lo que le digo ... Además, para corresponder a sus valientes comentarios, le voy a contar algo de la historia secreta de esta ciudad y de mi antigua amistad con el General ... - hizo una pausa como para tomar fuerzas y continuó:

Bien, hasta aquí llegamos esta semana, veremos cómo sigue en siete días. Un saludo a todas las abuelas.

Arturo Philip, marzo 2011





MI AMIGA LA PRESIDENTA

En estos días he recibido interesantes mails, entre ellos elegí para compartir con vosotros algunos párrafos del enviado por un colega, contando obviamente con su imprescindible aprobación.

“Estimado Arturo, tú sabes de mi trabajo como asesor presidencial y de mi amistad con Cristina, a quien tuvimos el enorme placer de conocer en aquellas fiestas juveniles en la ciudad de La Plata ¿lo recuerdas? He leído con atención las notas que se publican en tu blog y quiero realizar ciertas aportaciones que considero pueden resultar interesantes para tus lectores.

Argentina es un país que por su historia y desarrollo tiene una base ambigua, contradictoria y yo diría ambivalente a tal punto que podemos considerarlo como un país bipolar. ¿Qué pretendo decir con eso? Bueno, bipolar, como sabrás, significa que su humor oscila entre la depresión y la euforia, aunque ésta última es una forma de escapar a la terrible melancolía que nos aqueja.

Al siempre presente “los tiempos pasados siempre fueron mejores”, signo típico de la tristeza inconciente que aqueja a tanta gente de estas tierras, hay que agregarle conductas sociales que intentan, a veces desesperadamente, escapar de esa sensación de base. La política, la inseguridad reinante (producto del incremento de la agresión como expresión del malestar individual y social) y el fútbol, entre muchos otros aspectos de nuestra vida ciudadana, son ejemplos claros de esos vanos intentos por huir de la profunda insatisfacción que no queremos sentir.

La política en Argentina siempre fue y es bipolar. Pero no sólo por tratarse de partidos opuestos, como ser peronistas vs. antiperonistas, conservadores vs. socialistas, derechas vs. izquierdas como ocurre en tantos otros países, sino porque aquí la bipolaridad se da también dentro de cada partido de manera flagrante y, sin dudas, destructiva. Hay un peronismo de derecha y otro de izquierda, desde la primera hora (como gusta decir a los “compañeros”) una cosa era el Gral. Perón con su formación militar fachista y otra muy diferente fue Evita con su orígen humilde y realmente comprometida con su pueblo. Hubo un radicalismo de Alem y otro de Yrigoyen, actualizado por De la Rua y Alfonsín, respectivamente. Pino Solanas, Lilita Carrió y tantos otros ... ¿para dónde patean? para ambos lados, juegan a dos puntas, a ver si con un poco de suerte la embocan, como diría un futbolero.

De igual forma que Perón y Evita pudieron unir esas polaridades, Néstor y Cristina lo lograron hasta el 2007. Ahora ya hay un peronismo de Cristina y otro Federal (?) de ... ¿Duhalde? ¿De Narvaez?¿Macri? (qué horror!).

Pero nada debe sorprendernos porque lo mismo ocurre en todos los aspectos vitales del argentino. El fútbol es un ejemplo claro. En un altísimo porcentaje los hombres y ultimamente también las mujeres, sufren, se alegran hasta la euforia, se deprimen hasta la tristeza más profunda o quedan suspendidos en un limbo hasta la próxima fecha cuando su equipo gana, pierde o empata. Un partido (de nuevo esa palabra, no?) de futbol modifica todas las semanas el estado de ánimo, todos los meses, todo el año. Y si no es el fútbol otras expresiones deportivas también aportan los suyo.

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Disculpen los que no son argentinos y están leyendo estas líneas pero nosotros somos así, en lo que manifestamos nos creemos el centro del mundo, aunque muy dentro nuestro sentimos todo lo contrario ... Lo cierto es que podemos ser un buen fenómeno de laboratorio (individual y social) para analizar y sacar algunas conclusiones útiles.

Entiendan ustedes lo difícil que significa vivir en este país y más aún cuando uno pretende aportar ideas vislumbrando un mejor futuro. Y digo un futuro mejor porque un devenir igual o peor es lo que hemos visto hasta hace poco, pues otra característica de nuestra enfermedad como sociedad es la repetición y por ende es fácil hacer futurología argentina si no se producen verdaderos cambios en nuestra manera de pensar, de estar y de convivir en este bendito y querido país ... Si no repetimos, si no le escapamos a la tristeza interior (por el genocidio aborígen inicial o la Europa que añoran los emigrantes), quizás, quizás, podamos generar algo nuevo, ser creativos y sanar nuestra enfermedad nacional ... En todo esto está trabajando nuestra amiga común, Cristina Fernandez, enfrentando toda la resistencia de casi medio país que no se permite un auténtico cambio de mentalidad y accionar ...”


Bueno, queridos lectores, ése ha sido el pensamiento escrito de un asesor presidencial y amigo personal de la actual presidenta de los argentinos. Supongo que puede hacernos pensar un poco ¿no lo creen? Hasta la semana próxima.

Arturo Philip, marzo 2011




ESTADO CONFUSIONAL E INFORMACION TOXICA

En estos días estuve reunido con colegas en París, uno de ellos (lector asiduo de este blog) me hizo los siguientes comentarios que compartiremos con su permiso: “ Es cierto que la confusión imperante de hoy en día puede deberse a una intencionalidad comercial o de intereses espúreos para que la población en general se mantenga sometida a los dictámenes del poder. Aunque suene a “teoría conspirativa”, esa posibilidad está presente, pero quizás, siempre ha sido así en la historia de la humanidad. Lo novedoso en todo caso es la cantidad exorbitante de información a la cual tiene acceso el ciudadano medio; información que no siempre responde a una ética de valores mediáticos aceptables. Es por esa razón que debemos tomar los recaudos necesarios para no movernos entre referencias inexactas, propagandísticas y/o contradictorias.

Para comenzar tendremos que bajar el nivel de “omnipotencia” al creer que nosotros podemos encontrar soluciones a cualquier problema consultando una fuente (como Internet, por ej.) pasando por alto la necesaria orientación del profesional idóneo. Dicha creencia es una ilusión peligrosa.
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es el saber “decodificar” la información obtenida para lo cual es imprescindible conocer el perfil, la tendencia de la fuente consultada. Algo complicado para algunos medios que se muestran como “neutrales”.
Por último, es necesario tomar conciencia que en el mundo actual no existen verdades absolutas de aplicación generalizada, ni opiniones objetivas despojadas de intereses subyacentes. Siempre hay y habrá motivaciones en lo que se difunde, sean concientes o de las otras.
Si una persona está perdida en medio del desierto, lo primero que buscará para superar la situación será encontrar referentes para orientarse en el espacio y caminar hacia la dirección adecuada. Si esos referentes son equívocos, contradictorios, dicha persona entrará en un estado confusional y seguirá perdida. Recordemos que un estado confusional, en la mayoría de los casos, responde a factores externos que pueden considerarse tóxicos. En psiquiatría esas causales son el alcohol, las drogas psicoactivas, intoxicaciones en general, etc. De igual forma actúa una información falsa que se considera verdadera y por tal motivo podemos calificar a las mismas como informaciones tóxicas.

Creo que es importante destacar estas circunstancias para poder prevenir el estado confusional tan común en nuestra vida cotidiana y encontrar el auténtico camino hacia nuestros deseados objetivos ...”


Sin duda que los comentarios realizados por mi colega tienen que hacernos pensar bastante. A veces puede resultar tentador encontrar respuestas a diversas cuestiones en la televisión, en la radio o en Internet. Dietas, tratamientos a variadas enfermedades, consejos sobre salud, etc., son consultas habituales en esos medios dentro del área de la medicina, pero también nos formamos opinión (vital, política, ciudadana, personal) con las noticias que leemos en los periódicos y revistas o escuchamos por los medios televisivos y radiales ... ¿cuánto de todo lo que nos llega será información tóxica?

En fin, interesantes cuestiones para reflexionar y tomar algunas precauciones. Hasta la semana que viene.

Arturo Philip (febrero 2011)



LA MASCARA

En estos días recibí un nuevo mail del “Trickster” que está en Buenos Aires, me dice: “Estoy rebien, esta ciudad está más loca que yo. Debe ser uno de los lugares donde paso más desapercibido, ja, ja. Hay un montón de mujeres y están todas buenas. Mi pareja se fue a trabajar a la costa y me dejó soltero, estoy haciendo un desastre, ja, ja. Yo le pregunté por ese hombre que había viajado a la Argentina entusiasmado con un proyecto que él había imaginado, un documental sobre las elecciones o algo así, me respondió: “Ah, pues nada, se me perdió apenas llegamos a Buenos Aires. Además ese proyecto ya no existe, en realidad nunca existió, sólo estuvo unos días en mi cabeza, ja, ja, ja. Ahora tengo otras cosas en qué pensar. Saludos.”

En fin, ahí anda este singular personaje, atrapando ingenuos en su telaraña de proyectos irrealizables. Pero dejemos el Trickster y sigamos con nuestras “elucubraciones filosóficas” y pasemos del personaje a la persona (per sonare) y su necesaria máscara.

Hay infinitas máscaras, como sabemos, quizás una por cada ser humano, pero también es cierto que algunas se repiten hasta conformar un verdadero arquetipo. Entre las más conocidas están las “triunfadoras”, siempre alegres, intentando mostrar que no existen problemas en su vida y que el éxito es su fiel acompañante. En el otro extremo están las máscaras del desánimo, de la bronca y de la queja, que trasmiten amargura y rabia. Y están las indiferentes, las que marcan una distancia con el común de la gente y suelen usarlas los soberbios de turno; también existen las de los políticos que aparentan compromiso con las causas populares, la de los estrictos, etc. Pero hoy están apareciendo con mucha vehemencia las que a través de la cirugía exageran rasgos (ojos, labios, pómulos, mentón) para adoptar un rostro caricaturesco que pareciera es bien recibido en el mercado mediático y psuedoartístico. Estas últimas se han convertido en una moda y es una característica de la falta de creatividad y formación profesional, cuyos portadores se obligan a recurrir a estas decadentes figuras para lograr y prolongar sus efímeros momentos de fama.

A pesar de todo, la máscara tiene un innegable atractivo que nos invita a preguntarnos: ¿qué hay detrás de ella? Es un señuelo que nos engaña a sabiendas para atraparnos en la búsqueda de lo que se oculta y en el intento de descifrar al individuo que habita camuflado. Tarea ardua, tanto para el portador de la máscara que debe sostenerla el mayor tiempo posible y de esa forma pierde su identidad original (si es que la tuvo alguna vez), como para el que procura descubrir al ser humano que vive detrás de la misma. Este proceso puede durar toda una vida en algunos casos, parejas sobre todo, o apenas unos instantes si somos observadores e intuitivos porque no es tan difícil descifrar al individuo oculto si observamos con cierta atención sus actos y escuchamos sus bien estudiados discursos.

Podemos aceptar que la máscara suele ser útil en ciertos casos y situaciones de mucha exposición pública, pero en el seno de los afectos, la máscara revela inseguridad, distancia emocional, falta de compromiso y el intento de engañar o confundir. Además hay máscaras que lejos de mantener una rigidez casi estática, pueden modificarse según las necesidades del momento lo que complica aún más el intento de encontrarnos con el sujeto que habita detrás de ellas.

Así están las cosas en “la huerta del Señor”, entre personas y personajes, entre fachadas engañosas, máscaras y camisetas, se hace difícil encontrar auténticos referentes en un camino que transitamos con mucha dificultad hacia los propios objetivos. Es innegable que prevalece la confusión para gran parte de la humanidad, una confusión que no es casual y que, sin dudas, es funcional a quienes se aprovechan de ella, como dice el viejo dicho: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Pero esto será tema de otras reflexiones ...

Hasta la semana que viene.

Arturo Philip (febrero 2011)



IDENTIDAD, PERSONA Y CAMISETA

En mis 40 años de tarea médico-psiquiátrica he constatado la importancia del tema de la identidad humana, tanto en salud como en la enfermedad. Desde la filosofía griega, identidad es aquello que hace a un objeto o a un sujeto igual a sí mismo, tan simple y complejo como eso. Para no entrar en disquisiciones que superan el limitado conocimiento que tengo en estos temas, evitaré cuestionarme qué es la identidad y en cambio me pregunto ¿dónde está la identidad? De esta forma creo que simplifico un poco la cuestión.

La identidad está en nosotros, como objetos o sujetos, cada cual es idéntico a sí mismo. Somos únicos, sin embargo esto no alcanza para la mayoría de los seres humanos que habitan este bendito planeta tierra: necesitamos ser persona y pertenecer.

El término persona deriva del griego (per sonare) y estaba limitado a la máscara que se utilizaba en el teatro que, ocultando el rostro del actor, permitía hablar a través de ella. Por lo tanto era una fachada teatral, social, que con distintos rasgos (alegría, tristeza, indiferencia, dioses y semidioses) posicionaban al actor en su rol dentro de la obra en cuestión. De ahí proviene el sentido original de esta singular palabra. Somos persona cuando estamos inmersos en un contexto social y teatral, no representa necesariamente lo que hay detrás de la máscara, en realidad sirve para ocultarlo. Por eso no debemos extrañarnos cuando descubrimos que un individuo no era lo que mostraba ser, sobre todo en los días que corren.

Pertenecer significa, como todos sabemos, formar parte de algo pero más específicamente quiere decir “ser propiedad de otro”. Podemos sentir que pertenecemos a un determinado grupo social, a una institución, a una tierra, a un país, que esos estamentos son de nuestra propiedad pero también que somos propiedad de ellos. El pertenecer es un vínculo de ida y vuelta con aquello que está fuera de nosotros.

Cuando la identidad se relativiza en el medio social, necesitamos pertenecer o quedaremos aislados y podríamos sentir que no existimos para nadie. Esto incluye obviamente la pareja, la familia, el barrio, la ciudad, etc.

Cuando la identidad se diluye, es confusa, el pertenecer es imperioso y para demostrarlo nos ponemos la camiseta. En esto, los argentinos somos expertos. La camiseta ejemplifica el pertenecer al ultranza, el fanatismo en muchos casos. Especialmente lo vemos en el fútbol, pero está muy presente en la política, en nuestra ideas y en la manera de cómo enfrentamos los desafíos de la vida.

La camiseta puede resultar útil y hasta simpática en algunos aspectos, pero debemos tener en cuenta que cuando eso está por encima de la necesaria reflexión, de la autocrítica o el comprender “al otro”, es una muestra de rigidez mental que en nada nos ayudará a vivir mejor e incluso podría generar sufrimiento en los seres queridos que nos rodean y por ende en nosotros mismos. Lo positivo de la camiseta es que podemos quitarla cuando no es necesaria, cuando nos movemos en otro medio o en otro rol, pero ... no siempre lo hacemos. Y si en algún momento, llegáramos a pensar siquiera en cambiar de camiseta, eso sería condenado por todos aquellos que nos conocían hasta ese momento, seríamos considerados “traidores” por los que tienen la camiseta anterior y los nuevos nos mirarían con suspicacia.

Algunos suponen que el tema de la camiseta es un tema generalizado, pero no es tan así, en Argentina tiene un impacto especial; creo que se debe a la lábil y confusa identidad que poseemos, fomentada por intereses ajenos a nosotros. Identidad que debemos y podemos afirmar si hacemos una buena lectura de nuestro pasado y si nos ponemos a trabajar en el presente con una visión de futuro acorde a nuestros verdaderos intereses.

En fin, a ver cómo nos va en los años que siguen. Un abrazo y hasta la semana que viene.

Arturo Philip (enero 2011)



OPTIMISMO Y PESIMISMO

En estos días es habitual escuchar en los “pasillos” de las ciencias humanas la caracterización de “optimista” o “pesimista” a los argumentos que esgrimimos médicos, sociólogos, antropólogos y otros profesionales del área. Cuando alguien esboza una solución o tratamiento a determinado problema puede recibir de sus propios colegas una expresión del tipo “vos sos un optimista”. Lo mismo ocurre en el extremo opuesto, si hacemos una observación de lo compleja que es una situación podemos recibir una respuesta como “sos un pesimista”.
Para comenzar el análisis de esta dialéctica puede resultar necesario detenernos un poco en el significado de estos dos conceptos.

Optimismo (del latín “optimun”: lo mejor). La palabra en sí misma se refiere a un juicio donde predomina la visión de los aspectos más positivos. Ej.: “este problema tiene solución y además dejará buenas enseñanzas”. También el optimismo es una doctrina filosófica que se sustenta en la idea de que el universo es perfecto. Voltaire desarrolla estos conceptos de manera muy interesante.
También la psicología (y por ende la medicina y la psiquiatría) utilizan el término de optimista para definir a un individuo que siempre espera lo mejor del futuro, tanto propio como ajeno. Se trataría de una personalidad alegre y de constante buen ánimo que trabaja en pos de un mundo que considera puede mejorar.

Pesimismo (del latín “pessimun”: lo peor). Obviamente esta palabra representa todo lo contrario de la anterior y por tanto se refiere a un juicio donde predomina la visión de los aspectos negativos. Ej.: “este problema no tiene solución y además, analizarlo no sirve de nada”. Por el momento nadie se ha enrolado en una filosofía pesimista, si es que existiera, pero no es raro escuchar argumentos en este sentido y quizás las teorías del “Caos”, en parte, son su equivalente científico.
En el área de lo psicológico es bien sabido que la persona pesimista está muy cerca de la depresión, de mirar hacia el futuro sin esperanzas, de que las cosas mejoren y de un humor más bien tristón. Lo que es importante destacar de este “temperamento o personalidad” es la tendencia a la inacción, lo que complica más las cosas y de alguna manera retroalimenta su pesimismo.

Pero la verdad, a mi ver, es que esta polaridad de términos es una falsa dialéctica. Es difícil imaginar una persona que pueda adoptar una postura permanentemente optimista ante todos los problemas y situaciones que se le presenten. Los mismo ocurre con el pesimista que, muchas veces y a pesar suyo, debe encarar aspectos de su vida con el ánimo suficiente para que las cosas salgan bien. En otras palabras podemos ser optimistas en algunas circunstancias y pesimistas en otras.
Lo cierto es que no son pocas las veces que una postura pesimista es una excusa para no emprender una tarea exigente o para delegarla en otros; digamos, un pesimismo que encubre comodidad, egoísmo, o simplemente temor a enfrentar los desafíos de la vida.
Los médicos y los psiquiatras muy especialmente, no podemos ser pesimistas permanentes, eso significaría que no vemos en el ser humano (en su acepción más amplia) aspectos positivos dominantes. Pero es cierto que algunos (que no son pocos) piensan que el ser humano “no tiene remedio”, que no vale el esfuerzo investigar y que no hay esperanza. Son esos profesionales de la salud y actores de la vida social (políticos, por ej.) que consideran a un individuo incapaz de mejorar y por lo tanto, la única propuesta válida consiste en hacerlos dependientes de agentes externos como son los fármacos en el primer caso o las políticas que generan pasividad e inacción en el segundo ejemplo. Muchas veces esa postura, ese discurso, puede ser útil para los demás pero no para ellos, lo que evidencia una clara perversión que sólo pretende calmar sus conciencias.
En fin, como suelo recomendar a quienes me consultan, evitemos los fundamentalismos y las posturas rígidas, adoptemos una actitud que no impida la acción, que permita el movimiento (movimiento=acción) tanto en lo individual como en lo grupal (familiar, social, etc.). Una posición de cierto eclecticismo frente a la vida es una buena herramienta para avanzar hacia un futuro pasible de mejorar en alguno de sus aspectos.
Eventualmente pensamos así y eventualmente podemos pensar de otra manera.

Gracias y hasta la semana que viene.

Arturo Philip (enero 2011)



ILUSIONES Y FRUSTRACIONES II

   “Estimado doctor Philip, me ha resultado muy interesante su comentario sobre el tema de las ilusiones en nuestra infancia o juventud y la posibilidad de evitar la frustración. Lo que no me queda claro es cómo hacerlo, usted dice que actualizando las mismas y realizando un proceso creativo sin olvidarlas, pero le pediría si puede ser más específico con esa propuesta ...”
Hola a todos los lectores del blog. He querido comenzar transcribiendo un mail que gentilmente me hiciera llegar uno de vosotros. Para responderlo analizaremos alguno de los conceptos esgrimidos en la cuestión.

  1. Ilusión. A diferencia de la alucinación que es la percepción sin objeto, la ilusión es, en psiquiatría, la percepción de un objeto deformado. Pero en su acepción habitual podemos coincidir en que, cuando hablamos de ilusiones infantiles o juveniles, nos referimos a un objeto imaginario a obtener (logros, metas u objetivos), deformado en todo caso por el tiempo que demandará obtenerlo; ej.: la ilusión de una adolescente respecto a su futuro novio. Por tal motivo, en la acepción amplia de la palabra, la ilusión es un deseo aún no satisfecho y que nos predispone a dirigirnos hacia él para consumarlo en cuanto sea posible. Por supuesto que el tiempo y las circunstancias podrán modificar la idea original (deseo) aunque no demasiado, pues de ser así no encontraremos la esperada satisfacción; de esa forma la “fidelidad” al deseo inicial es decisiva para obtener dicha satisfacción.
  2. Frustración. Esta palabra intenta describir la sensación que experimentamos cuando una expectativa positiva no se cumple, cuando perdemos una esperanza, cuando un deseo no logra satisfacerse (aquí nuevamente aparece el concepto “satisfacción”). Ej.: tenemos hambre e imaginamos un plato de abundante comida, sin embargo sólo encontramos en la heladera un poco de helado.
  3. Satisfacción. Es el placer que sentimos cuando se cumple un deseo. Mismo ejemplo anterior: con hambre vamos a la heladera y efectivamente encontramos un buen plato que calmará nuestro apetito.
  4. Deseo y placer. El deseo conlleva cierta tensión (por el incremento de la energía interior surgida de una necesidad, como vimos en los ejemplos anteriores), que nos impulsa a la acción, a la espera de la oportunidad o a alimentar nuestra esperanza de que en algún momento haremos que desaparezca dicha tensión y podamos volver al estado de serenidad previo a la aparición del deseo. El placer es la descarga de la tensión generada por el deseo al consumarlo. Por lo tanto, placer y satisfacción significan lo mismo desde este punto de vista. En el plano de la sexualidad, el orgasmo sería el ejemplo.
  5. Proceso creativo. Muchos pensadores coinciden en que el primer acto creativo del ser humano acontece en el momento en el cual se corta el cordón umbilical que lo une con la placenta y de esa forma se interrumpe el flujo de sangre oxigenada que llegaba de su madre. En esos instantes, donde peligra la vida, es cuando el recién nacido debe realizar un acto original (nunca antes lo hizo), personal (nadie lo puede hacer por él) y de esa forma se vence a la muerte. Ese acto creativo es la respiración y apenas el bebé respira o llora, poniendo en funciones sus pulmones, se calma la tensión, tanto en él como en todo su entorno.

   Estas cinco definiciones pretenden aclarar (de una manera simple y obviamente reducida) los conceptos básicos que utilicé en el comentario que escribí la semana pasada en el blog. Veamos ahora la secuencia temporal en que suelen producirse los mismos.
En la infancia o en la juventud tenemos deseos (ilusiones) que sabemos pueden ser satisfechos una vez transcurrido cierto tiempo. Una profesión, un oficio, formar una familia, obtener bienes materiales, etc., son algunos ejemplos. Muchas veces la idea original debe ser modificada pero, como ya dijimos, no deberá ser demasiado diferente de aquella para sentirnos satisfechos cuando por fin la concretemos. Lo que suele ocurrir es que esas ilusiones iniciales sobre nuestro futuro muchas veces responden a las expectativas del medio que nos rodea. Padres, familiares, maestros, amigos y otros, influyen desde temprana edad en la confección de nuestras ilusiones y no siempre responden al propio deseo o a la realidad en la que vivimos. Por otro lado, diez, veinte o treinta años pueden modificar tanto el contexto social en que nos movemos que es casi imposible anticiparse demasiado en este delicado proceso de metas y objetivos a cumplir. Si además aceptamos que en estos últimos tiempos (dos o tres décadas) ha habido acelerados y profundos cambios en el contexto de las referencias y valores sociales, es lógico imaginar la dificultad para obtener las ilusiones en las que nos criamos, lo que puede explicar la insatisfacción imperante en tanta gente. Esto es el resultado, por ejemplo, de ser educados para un mundo que ya no existe, una sensación que experimentamos con cierta frecuencia.
Es entonces cuando la “creatividad” ocupa el centro de la escena. La obtención de los auténticos deseos personales (diferenciándolos de los ajenos) actualizados y adaptados a los nuevos tiempos que nos toca vivir es una tarea original (no se trata de repetir, por lo tanto no hay técnicas ni fórmulas), personal (sólo nosotros lo podemos hacer), que genera placer (por la descarga de la tensión) y prolonga la vida triunfando sobre la muerte (depresión, parálisis, etc.).
Nos pueden ayudar en la actitud con la que enfrentamos las dificultades, en la confianza en nosotros mismos, pero en el aunténtico acto creativo estamos solos. Claro que también puede haber creatividad en los grupos, aunque también en esos casos dependerá de la creatividad de cada uno de sus integrantes.
Bien, esto es todo por el momento, gracias por vuestros comentarios que permiten compartir estas reflexiones y nos encontramos la semana que viene.

                                                                                    

Arturo Philip (enero 2011)


ILUSIONES Y FRUSTRACIONES

Bueno, queridos lectores, estamos de vuelta. Luego de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, nos reencontramos lentamente con las tareas habituales. Espero que hayamos pasado bien estos acontecimientos y empecemos el 2011 con la confianza necesaria para concretar nuestros mejores sueños.
Son muchos los mails y variadas las sugerencias que me han hecho llegar. Agradezco sinceramente vuestro reconocimiento y espero seguir a la altura de las expectativas generadas.
Entre los mensajes recibidos, hoy quiero detenerme en un aspecto que se repite algo en los mismos. Es el tema de lo ilusorio y lo frustrante.
Uno de los mails enviado por ustedes me dice: “Qué suerte Arturo que hayas podido vivir tantas lindas experiencias, que hayas podido hacer realidad las ilusiones que debes haber tenido desde chico, como vivir en Francia, trabajar en lo que te gusta, escribir con éxito, etc. No todos podemos decir lo mismo, para algunos de nosotros la vida nos ha deparado ciertas frustaciones en los sueños juveniles y hoy sentimos que es demasiado tarde para mantener la ilusión ...” Pues bien, quizás se desprenda de mi escritura esa sensación de haber logrado realizar mis mejores sueños y concretar con éxito mis añejas ambiciones, pero no es tan así.
La vida me ha llevado a tomar decisiones difíciles, algunas de las cuales no se correspondieron justamente con los sueños juveniles. A continuación les comentaré algunos ejemplos de lo que digo:

  • En el año 1975 yo concluía mi formación como psiquiatra en el hospital Alejandro Korn de Melchor Romero y dadas las circunstancias que se vivían tuve que emigrar hacia el interior del país. Esa decisión estuvo fundada en varios aspectos, como ser, la ruptura del esquema jerárquico en la cátedra de Psiquiatría con el gobierno de Cámpora (todo giró a la izquierda), luego con Perón (todo giró a la derecha) y finalmente la Junta Militar (todo giró hacia la muerte y desaparición de colegas y otros trabajadores de la salud mental). Nada de eso estaba en mis planes juveniles dado que yo estaba bien posicionado entre profesores de la talla de Ciafardo, Rosas, Mir Villanueva, Lopez Ruff y otros para continuar mi carrera en ese hospital y en la ciudad donde nací.
  • Una vez en el sur viajábamos a La Plata siempre que era posible; en esa ciudad tuve a mis tres hijos con el equipo de Obstetricia del Hospital Italiano que encabezaba De Felicce y en el cual estaba dando sus primeros pasos mi amigo “Quitito” Del Bono. Sin embargo, cada vez que visitábamos la ciudad, la terrible situación que se vivía en aquellos momentos no me permitía siquiera soñar con al retorno a ella. Ymi vida continuó en la comarca de Carmen de Patagones y Viedma.
  • La Medicina y la Psiquiatría que aprendí, comenzó a derivar en pocos años hacia lo que es ahora. La medicación (gracias al “marketing” de los laboratorios) se impuso a la atenta escucha, a la investigación del profesional sobre la posible patología de cada paciente, a darle respuestas operativas a quien sufre, a comprender y acompañar un proceso de enfermedad  intentando buscar siempre la “utopía” del bienestar del sujeto y de toda la sociedad. Decía Bernardo Mancino (Prof. Titular de la Cátedra de Clínica Médica): “Unas dulces palabras muchas veces son más saludables para nuestros pacientes que amargos remedios”. Nada de eso pudo ser sostenido y mi forma de entender la medicina en general y la psiquiatría en particular han tenido que adaptarse a los tiempos que corren. Claro, sin perder los preceptos formativos, pero con grandes cambios que nunca hubiera imaginado en mi juventud profesional.
  • La invasión de modelos foráneos a la identidad platense y profesional, en la cual nos gustaba sentirnos integrados, nos fue obligando a trabajar en aspectos que no teníamos previstos. La lesión permanente (definitiva en muchos casos) de los vínculos que esa des-identificación produjo alteró las relaciones de padres con hijos, la relación entre hermanos, entre profesores y alumnos, políticos y ciudadanos, entre amigos, etc.; en resumidas cuentas, entre cada uno de nosotros y los demás. Nunca volvieron los códigos en los que fuimos criados.
  • Y así estamos en la actualidad aunque no nos demos mucha cuenta. La Psiquiatría debiera atender este proceso morboso, la Psiquiatría Social más específicamente, sin embargo eso no está ocurriendo y es tan valorada la palabra de un profesional especializado en el tema, como la del comentarista televisivo de turno o la “diva” del momento, se ha roto el valor de la autoridad idónea. Para los psiquiatras de “aquella” época esa pérdida es grave y quedamos como verdaderos “dinosaurios” ante la mirada de las nuevas generaciones.
  •  Una estadística nos muestra cómo ha derivado el conocimiento psiquiátrico en estos años. En los congresos de nuestra especialidad de la década del 70 los trabajos presentados con relación a tratamientos farmacológicos eran menos de un 25% y prevalecían los de corte humanístico, las terapias verbales, el psicodrama, el psicoanálisis y otros tratamientos no invasivos; hoy casi el 80% de los trabajos que se presentan son referidos o intentan demostrar la efectividad de algún medicamento. La causa es clara, antes, los Congresos eran financiados por los propios colegas y un poco por el estado, hoy, son “sponsoreados” (vaya palabrita) por laboratorios y empresas farmacéuticas. Esto es claramente una suerte de frustación que compartimos algunos pocos colegas.
  • Se ha logrado aumentar la expectativa de vida, de eso no hay dudas, pero ¿estamos mejor?¿se ha podido mejorar la calidad de vida de los seres humanos en general y de los pacientes en particular? En síntesis ¿sómos más felices hoy que hace 30 o 40 años a pesar que antes se vivía menos?
  • Psique en griego significa “alma” y por ende la Psiquiatria es el estudio y el tratamiento del alma, del espíritu ... eso no se trata con pastillas solamente. No podemos clasificar a nuestros pacientes según una norma internacional adoptada (protocolo) por los organismos interesados, para luego medicar según se nos indica bajo la amenaza de ser considerados desactualizados o de ejercer “mala praxis”, con los juicios pertinentes por utilizar criterios personales probados por la propia experiencia.
  • Y como motivos de un “exilio” no muy querido, podemos agregar la inseguridad reinante en la Argentina, inseguridad en la que debemos criar a nuestros hijos y nietos, la vulgaridad impuesta como valor de moda, la falta de respeto a nuestros mayores, etc.,etc. La televisión en función del “rating” es una causa grave de trastornos individuales y sociales. Recuerdo a Raquel Soiffer (psicoanalista y escritora) que anticipaba en la década del 70 los resultados que hoy comprobamos si la televisión no asumía su función educativa y formativa de valores. Hoy son pocos lo que se plantean esta situación ¿será demasiado tarde?

   En fin, mis queridos lectores, la lista podría ser mucho más extensa pero no quiero agobiarlos, es suficiente por el momento.
Lo cierto es que las ilusiones de la infancia, de la juventud o incluso de la adultez, no siempre pueden concretarse tal como las imaginamos. Creo que es un proceso creativo adaptarlas a la realidad en la que vivimos y sentir que somos fieles a las mismas pese a las modificaciones sufridas. En cambio, si nos quedamos inmersos en una sensación de que “aquellas” ilusiones se han frustado, estaremos paralizados, deprimidos y sin capacidad de reacción frente a un mundo que nos exige la actitud de cambio para mejorarlo, de esforzarnos para lograr el bien personal y de la sociedad en la que vivimos.

   Gracias por vuestra dedicada lectura y hasta la semana que viene. Buen año para todos.

                                                                                          
Arturo Philip(enero 2011)


NAPOLES (II)

   Ya estamos en Navidad, se termina el año. Felices fiestas para todos. Aquí el tema de las fiestas se vive diferente que en Argentina, el frío y las cortas vacaciones le dan a estos días unas características muy especiales. Estamos en medio de un intenso año laboral que se suspende  solamente por dos semanas. Pequeñas vacaciones que también me tomaré en el blog, por tanto nos volveremos a encontrar en los primeros días de enero.
Bien, continuemos con la aventura napolitana. Como les comenté, el mismo día que empezábamos con las entrevistas nos enteramos que nuestro padrino había muerto, sin tener idea de cuáles habían sido sus causas. Qué hicimos? Lo primero fue concurrir al velorio, el productor y yo en representación del resto; ahí conocimos a su hijo quien estaba recibiendo las habituales condolencias y el reconocimiento de todas las personas presentes como “el nuevo padrino”. Sin dudar nos presentamos (él ya sabía de nuestra presencia en la ciudad y del trabajo que realizábamos) y, con el ritual aprendido en ese mismo momento, lo abrazamos y le dije en el oído: “no nos abandone, necesitamos seguir bajo su tutela” a lo cual respondió con una fuerte mirada mientras pronunciaba las palabras que calmaron nuestra inquietud: “Tutto posto”.
Esa misma tarde entrevistamos al Juez que había condenado a Maradona por el cargo de “consumo y tráfico de cocaína”. A partir de ese día continuaron sin interrupción los reportajes. Hablaron frente a las cámaras un antropólogo social, un profesor universitario de filosofía, un psicoanalista, el diputado nacional y abogado defensor de Diego, el “capo de los tifosi” del Club Nápoli (jefe de la barra brava), el representante del club, gente de la calle, los integrantes del centro de rehabilitación social DAM inserto en un barrio carenciado (llevaba ese nombre por Diego Armando Maradona), el masajista del primer equipo del Nápoli y amigo personal de Diego ... quizás me olvide de alguien, pero todas sus opiniones quedaron registradas en el documental. Quisimos que las entrevistas explicaran la “mitologización” de un jugador de fútbol en una población tan vasta y de características tan diversas como la de Nápoles, en un mundo globalizado como el de esos años.
Si alguien se interesa en el tema, yo poseo una copia de dicho material y se lo podemos acercar a quien lo solicite. En Argentina no se ha visto, circuló por toda Italia y otros países de la CE. Aclaro que no hay imágenes de goles ni palabras de Diego, sólo se habla de él desde diversos referentes culturales, sociales y no todos coincidieron en su simpatía por el reconocido futbolista.
Las vicisitudes y anécdotas que se generaron en esos meses fueron innumerables y la permanencia en Nápoles duró más de lo previsto, hasta enero del 97.
Recordemos algo de lo acontecido. El juez, por ejemplo, vivía en una calle que llevaba el nombre de su “noble” familia de lo cual se sentía muy orgulloso; para él Maradona, por su origen humilde, no estaba preparado para manejarse con toda la fama y el dinero que había cosechado. El antropólogo no era aficionado al fútbol, pero el “fenómeno Maradona” lo convocó a estudiarlo, muy conmovido cuando observaba la “devoción” que había generado en ciertos sectores de la población y las viejas matronas le rezaban en medio de nutridas procesiones hacia lugares donde había estatuillas con su figura. Fue dicho profesional quien comparaba lo de Diego con San Genaro, que tampoco era napolitano y sin embargo había sido adoptado como el protector de la ciudad y objeto de una relación muy ambivalente: en caso de que su sangre no se licuara en la ceremonia anual que se reralizaba a tal fin, eso pronosticaba doce meses de problemas y por tanto todos los feligreses reunidos lo insultaban en medio de gritos y llantos.
El profesor de filosofía nos decía que el mundo del fútbol no podía estar al margen de las ciencias humanas por el alto grado de “condensación simbólica y ritual” que dicho deporte tenía en la actualidad. El fútbol para él era una expresión, ya globalizada, de la civilización de nuestros tiempos, como lo habían sido en otras épocas el circo romano, cualquiera de las guerras o grandes acontecimientos de la historia. El psicoanalista sostenía que Diego no había tenido casi infancia ni adolescencia, que había sido obligado por las circunstacias a adoptar una posición adulta y de mucha responsabilidad cuando aún su madurez no estaba lograda.
Gente de la calle relacionó a Maradona con Masaniello (1620-1647, ver wikipedia) quien había sido el héroe de la revolución napolitana contra el virreinato español y que fue la piedra angular de la República de Nápoles en el siglo XVII. Una historia que desconocíamos y que tuvimos que estudiar. El jefe de la barra brava nos decía que para él estaba Dios, Cristo, la Virgen y Diego, en ese orden de jerarquía.
En fin, todas esas declaraciones y muchas más están registradas en eldocumental. Lo que no puedo olvidar son las dificultades que se nos iban presentando a medida que avanzábamos en el trabajo. El camarógrafo (casi siempre era uno pues los entrevistados así lo solicitaban) comenzó a descontrolarse con el correr de las semanas, al juez lo filmó casi todo el tiempo fuera de foco, con el profesor de filosofía hizo temblar la cámara durante toda la grabación porque decía que el Vesubio estaba a punto de erupcionar; finalmente decidimos seguir con cámara fija y control permanente. Cuando el productor llegaba de Milán para ver cómo andaba el trabajo y distribuir los sueldos, todo se complicaba de manera increíble y el grupo decidió que no permaneciera más de un día y una noche con nosotros en el departamento. Por tal motivo se le montaban escenas imaginarias o se lo llevaba de paseo nocturno a la Piazza Santo Domenico Maggiore donde se juntaban desde la medianoche los personajes más descontrolados de la ciudad para hacer pequeños desastres con los forasteros en medio de una humareda constante de tabaco y hachís que hacía imposible el mantenerse al margen. La estrategia cumplía su objetivo y a la mañana siguiente el productor se marchaba entre mareado y confundido hasta la próxima visita.
Durante esos meses tan intensos no faltaron amigos y colaboradores espontáneos surgidos de la misma ciudad como el hijo del vecino de abajo, Pepe Maietta, que tranquilizaba a sus padres cuando había mucho “descontrol” en el piso de arriba y nos ayudó a encontrar la música napolitana de esos momentos (“Alma Negreta” y “Sanacore”, grupos de la ciudad que aportaron temas al documental). Francesca fue una hermosa joven que se nos acercó para colaborar y volver loco a más de uno. Paula de City Bell (ciudad Argentina entre Buenos Aires y La Plata), fotógrafa y psicóloga que dejó una inolvidable huella en todo el grupo.
La repercusión de nuestra tarea y la participación activa y teatral de los napolitanos se conjugaron de tal forma que por las noches, el departamento era el centro de convocatoria de muchísma gente, por momentos demasiada.
Por mi parte intenté mantener una cierta distancia con el equipo para poder coordinar la tarea. Mi objetivo era excluyente: el documental debía concretarse y para eso era fundamental que las entrevistas se llevaran a cabo de la mejor manera posible. Por no tratarse de un grupo terapéutico, donde los objetivos consisten en mejorar el estado de salud de sus integrantes, yo podía tolerar algunos “caprichos y locuras” necesarios en todo proceso creativo, como el complot que hacían para que el productor se fuera lo antes posible de la convivencia; pero confieso que a veces las cosas se iban un poco a ... la merda, se producían momentos de mucha tensión y hasta hubo situaciones de cierta violencia donde se puso en riesgo la salud física de alguno de los integrantes del equipo. Pero la sangre nunca llegó al río, el grupo finalmente se integró bien y hoy, cuando me encuentro con alguno de ellos, todo se recuerda con una sonrisa.
A mí me fascinó la historia de Nápoles y realicé las visitas a sus monumentos, a la ciudad subterránea, a las ruinas de la cercana Pompeya y a los sitios más simbólicos de esa particular cultura con verdadero entusiasmo. Pude incluso recordar la trascendencia de un personaje central de la “Divina Comedia” del Dante como es Virgilio y visitar su casa.

   El departamento donde habitamos esos nueve meses era amplio, sólo había dos por piso, constaba de cuatro habitaciones que usábamos de dormitorios, una enorme sala central para nuestras renuniones y un confortable comedor con la cocina conectados para nuestros almuerzos, cenas, desayunos y meriendas. Pero también había una pieza más pequeña que el dueño nos pidió si podíamos dejarla para un joven argenlino que estaba realizando una tesis para su doctorado en arquelogía. Su nombre era Murab y el tema de su tesis era sobre unas ruinas romanas en pleno desierto del Sahara, nos pareció interesante y aceptamos incluirlo en nuestra convivencia. Eso pudo ser un error.
El tal Murab resultó ser un islámico fundamentalista y su estilo de vida no tenía casi ningún punto en común con el nuestro. Además por su habitación pasaban personajes que nos dejaban ciertas dudas respecto a su actividad. Para los días del “ramadán” donde se preparan comidas especiales y se reciben innumerables visitas para compartir esos festejos tan particulares, el clima en el departamento se puso bastante denso. En una oportunidad logramos que Murab nos contara algo de su vida, él tenía unos 35 años (parecía menos), era virgen y esperaba llegar así hasta su próximo  casamiento con una princesa argelina. Ese iba a ser su primer matrimonio, luego de un año podía casarse nuevamente y así sucesivamente hasta tener cinco mujeres si lograba sostenerlas a todas y la prole que se produciría. Las mujeres de nuestro grupo se escandalizaron un poco, consideraron ese estilo de vida absolutamente “machista” y se produjeron inmediatas discusiones sobre el particular.
Murab se defendió diciendo que para esas mujeres, el casamiento era la única oportunidad de escapar del agobiante clima familiar, aunque eso implicara ser la cuarta o quinta esposa y que la felicidad de ellas dependía del trato afectivo e igualitario que les brindara su marido. En medio de la interesante discusión, Paula (la de City Bell) propuso “el juego de la verdad invertida”; dicho entretenimiento consistía en que todos en ronda y uno por vez debía hacerle una pregunta a cualquiera del grupo quien debía responder siempre con una mentira, es decir, nunca había que decir la verdad. Luego de un rato en donde las preguntas y respuestas causaron mucha gracia, le tocó el turno a Murab que seguía el juego sin involucrarse demasiado. Fue entonces cuando Paula se levantó de su sitio, se colocó delante del joven virgen, levantó su blusa para mostrar sus hermosos pechos sin sostén alguno y le preguntó: “¿Te gustaría tocarlos, acaricialos un poco?” Murab sorprendido titubeó y antes que dijera nada, Paula volvió a preguntarle: “¿Acaso no puedes tocarlos porque eres viergen y esperas por tu princesa?¿No sientes deseos siquiera de mirar mis pechos?” Ante lo cual Murab no tuvo otra respuesta que decir la verdad y afirmar que tenía ese deseo desde la primera vez que la había visto ... Todos rieron y festejaron la forma en que Paula había acorralado al pobre joven que no tuvo más remedio que decir la verdad. Murab enloqueció de furia, se levantó seguramente puteando en árabe y se retriró a su habitación maldiciendo.
A la noche siguiente de ese juego, estábamos reunidos en la sala grande con el antropólogo y su bonita novia (varios años más joven que él). Charlábamos distendidamente sobre temas varios ligados a los tránsitos culturales; en un momento yo propuse escuchar una música que utilizaban algunos chamanes aborígenes de la Patagonia argentina para entrar en otras realidades, según decían esos médicos brujos. Todos de acuerdo nos pusimos a escuchar. A poco de comenzada la música,  sonaron unos fuertes golpes en la puerta de entrada, el siempre despistado camarógrafo abrió sin preguntar y de pronto entraron una docena de hombres fuertemente armados que inmediatamente nos rodearon, nos hicieron señas de que nos quedáramos quietos y sin emitir palabra comenzaron a registrar todo el departamento. Al productor (no podía estar ausente en semejante situación) lo encontraron sentado en el inodoro y con la puerta abierta del baño tuvo que vestirse y dejar que revisaran lo que había depositado en el sanitario. El gran temor que sentimos (casi pánico para algunos), era que se tratara de la famosa “camorra napolitana” y enemigos de nuestro padrino o que fuera simplemente un robo a gran escala ya que teníamos elementos de gran valor (cámaras, objetivos, monitores y muchos otros aparatos). Superada la sorpresa inicial, pudimos observar que los intrusos cada tanto se dirigían a uno de ellos para consultarlo, eso me permitió acercarme lentamente a esa persona para preguntarle quiénes eran y qué buscaban. Su respuesta nos tranquilizó, eran “carabinieri” de civil y se trataba de una redada nocturna por sospecha de que un grupo terrorista estuviera habitando en ese sitio. Por tratarse de una acción sorpresa y nocturna no necesitaban autorización legal para hacerla y entraron preparados para encontrar resitencia.
El oficial al mando, una vez constatados nuestros pasaportes y justificada nuestra presencia, me comentó que el verdadero motivo de esa redada era la creencia que estábamos compartiendo ideología y actividades sospechosas con Murab a quien estaban siguiendo desde hacía un cierto tiempo; por la proximidad con los edificios de la ONU y sabiendo que esa noche había una amplia reunión en el departamento, se habían visto obligados a actuar con prontitud. Aclarada nuestra situación y pasado el susto, terminamos invitando a los “carabinieri” a sentarse y compartir con nosotros algunos tramos del documental sobre Diego y así terminamos por confraternizar con los integrantes de esa fuerza policial, grupo de élite según sus propias palabras, algo similar al “SWAT” americano.
Esa redada nocturna fue muy comentada por todos los vecinos del barrio que a partir de ese momento se solidarizó aún más con nosotros. Murab no había estado presente en ese episodio y  retornó al departamento al día siguiente, fue entonces cuando se enteró de lo ocurrido, dijo que le faltaba dinero de su habitación, armó un par de bolsos con sus pertenencias y desapareció sin despedirse. Nunca supimos nada más de su paradero pero a mi me quedó el recuerdo de su fanatismo religioso y de su profundo odio hacia Francia, país al que hacía responsable de todos los males de Argelia. Hasta ese entonces yo no había tenido contacto personal con nadie tan aferrado a creencias religiosas y políticas tan extremas pero con el correr de los años y de los acontecimientos que tanto nos conmovieron, comprendí que esas rígidas posturas se estaban gestando desde hacía bastante tiempo en gran parte del mundo árabe.
Como verán hubo situaciones difíciles y si bien el documental pudo concretarse, por momentos todo parecía desmadrarse, en el grupo aparecían frecuentes problemas de integración y se generaban chivos expiatorios (como sucedía con el productor), las constantes visitas de personas que solían quedarse hasta tarde e incomodar el necesario descanso del equipo, inconvenietes técnicos, etc.; era entonces cuando yo visitaba la casa de Virgilio para pedirle que nos ayudara, tal como hiciera con el Dante, para salir del infierno en el que estábamos inmersos. Creo que Virgilio sin dudas colaboró para que todo terminara bien y hoy podamos recordar esos meses como una aventura difícil pero enriquecedora.

   Bien, eso fue el resumen de esa historia y el documental es un buen resultado de la misma. El viernes es nochebuena, una vez más, lectores de este humilde blog, mis mejores deseos para esta Navidad, un buen fin y mejor comienzo de año y seguimos en enero dentro de un par de semanas. Hasta entonces, no se pierdan ...

                                                                                   Arturo Philip (diciembre 2010)


NAPOLES


   Ayer por la tarde mirábamos con una de mis nietas, Chiara, un programa de televisión donde se mencionaba a la Argentina y su relación emocional con el fútbol. Fue entonces cuando Chiara me preguntó sobre Maradona pues recordaba bien que unos meses atrás nos visitó una productora de audiovisuales y en dicha reunión vimos el documental “Ciao Diego”. Mi nieta que tiene apenas 10 años, no había entendido cuál había sido nuestra participación en dicho trabajo y quiso saber algo sobre ese asunto. Mientras le contaba en qué había consistido nuestra labor, pensé que era un buen recuerdo para compartir. Y aquí vamos.
A comienzos del año 1996 me consultó un empresario para que yo coordine un grupo que estaba por realizar un documental sobre el “mito” de Maradona en Nápoles. Aún sin tener demasiados detalles, el tema me interesó y acepté el ofrecimiento. En un comienzo se trataba de instalarse en la ciudad de Nápoles durante un período que podía oscilar entre 4 o 5 meses y lograr registrar en ese tiempo entrevistas muy diversas sobre Diego y su singular paso por esa ciudad mediterránea de la que se fue y hasta ese momento no había podido volver. Las entrevistas incluirían la opinión de distintos profesionales como antropólogos, filósofos, psicoanalístas, dirigentes del club Nápoles, gente de la calle y por cierto, los famosos “tifosi napolitanos”, entre otros.
Una vez organizada mi agenda de compromisos para casi todo ese año, en el mes de mayo tuvimos una primera reunión en Torino, con la empresa Zenit Arti audivisive de esa ciudad  que era la  encargada de editar el material que obtuviéramos para el documental. Ahí nos encontramos la mayoría de quienes luego íbamos a convivir en Nápoles: camarógrafo, asistente de dirección, iluminador, sonidista, periodista, etc. y el pretendido director del trabajo. Conversando un rato con  el grupo en mi limitado italiano aprendido en la infancia con mi abuelo y recreado con algunos viajes anteriores, pude comprender que el proyecto era un verdadero desafío. Por ejemplo: la empresa Zenit (en realidad era una cooperativa) nunca había hecho documentales y nadie conocía Nápoles;  la causa de esto último era que generaba mucho temor el sólo pensar en vivir unos días en esa ciudad o siquiera visitarla. La gran inseguridad, la distorsión del idioma y el origen étnico y cultural de los napolitanos integraban por sí solos un enorme prejuicio para la gente “educada y de modales europeos” del norte de Italia. En pocas palabras, Nápoles y su mundo generaba mucho interés, mucha atracción, pero nadie hasta ese momento de los que ahí estábamos, se había animado a conocerlo.
La reunión fue muy útil, pudimos darle forma al proyecto y plasmarlo en los papeles. Yo me comprometí a “abrir” la ciudad a nuestro emprendimiento, pero solicité ser también el responsable de la dirección del documental y contar con algunas personas de mi confianza. Mi pedido fue aceptado y en dos días estábamos en la increíble ciudad mediterránea.
Con el productor llegamos en tren y en la estación nos dimos cuenta que estábamos verdaderamente en otro mundo. Nada que ver con Roma, Torino, Milán o Florencia; eso era otra Italia, el sur. Salimos de la “Termini” a la “Piazza Garibaldi” (de donde partían un sinúmero de tranvías que atravesaban toda la ciudad), con un pequeño bolso cada uno, fuimos en busca de un hotel cercano y luego de algunas vueltas dimos con un módico hospedaje. El bullicio constante de bocinas, gritos de la gente, los vendedores ambulantes de cigarrilos importados y un movimiento casi frenético y aparentemente desordenado (al menos para nosotros) nos acompañó todo el trayecto.
Inmersos en lo que nos parecía una locura general al borde del descontrol, intentamos durante tres días encontrar una casa o departamento para alquilar que sirviera para alojar al equipo durante los meses estimados. No tuvimos suerte. El productor se dió por vencido y retornó a su trabajo en Milán. Yo me quedé en el hotel a la espera de la llegada de un amigo periodista argentino-italiano que había recomendado para realizar las entrevistas previstas; mientras, intenté conversar con cuanta gente podía y entender lo más rapído posible sus modos, sus costumbres, para finalmente lograr que la ciudad se “abriera” a nuestro emprendimiento.
El hotel se llamaba Speranza como su dueño y fue dicha persona quien me instruyó en los pasos a seguir para concretar nuestro propósito: debía conseguir un “padrino”, alguien que nos “auspicie y garantice cierta seguridad”. Por suerte el propietario del hotel era de una familia que tenía su necesario “padrino”, un hermano mayor ejercía ese rol y toda la zona al rededor de la estación de trenes lo reconocía como tal. Sin perder tiempo le solicité al gentil “lenguaraz” que me consiga una entrevista con el mencionado personaje.
La ciudad continuó invadiéndome a través de los oídos, de los ojos, del olfato, del sabor ... por todos los sentidos conocidos y de los otros. Dos días más tarde llegó Oscar, el periodista amigo, y juntos salimos al encuentro del “padrino” cuyo apellido obviamente también era Speranza. Esa palabra me dió justamente eso, una esperanza de que nos ayudaría ... claro, a cambio de vaya a saber qué cosa.
Luego de atravesar dos controles de seguridad con cámaras y guardias, llegamos al estudio del padrino que nos recibió con un abrazo y alegría por ser argentinos e interesados en Maradona. En la amable charla nos aseguró su apoyo para realizar el documental y lo único que nos pidió fue una copia del material una vez concluído. También nos contactó con un odontólogo del barrio quien nos alquiló un amplio departamento en la Vía Nazionale, a pocas cuadras del la terminal de trenes, en dirección al Centro Direzzionale (un emplazamiento de edificios oficiales, empresas y oficinas de la ONU, algo similar a La Defense de París, pero mas reducido).
Tres días más tarde todo el equipo estaba instalado en el departamento del odontólogo, ubicado en el cuarto piano (piso) sin ascensor de un palazzo, con varias habitaciones amplias y las comodidades óptimas para nuestro trabajo. Los vecinos  del barrio enseguida se interesaron por conocernos y al saber de nuestras intenciones nos trasmitíeron un especial y reconocido afecto, lo que sorprendió especialmente a los venidos del norte. En realidad el que nos estaba abriendo las puertas de esa ciudad era Diego.
Cuatro meses duró la etapa de investigación y búsqueda de referentes para las entrevistas necesarias; así transcurrió todo el verano y el agobiante calor del “ferragosto”. Debajo del departamento y en varias cuadras a la redonda se realizaba de lunes a sábado y desde la seis de la mañana hasta las tres de la tarde, la tradicional feria de frutas, verduras, pescado y todo tipo de productos alimenticios para beneficio de nuestra dieta mediterránea. Imaginen el bullicio, el constante transitar de gente, los vendedores anunciando el precio de sus productos, la “matronas” comprando, regateando y luego subiendo sus compras con una canasta que remontaban sus comadres desde las ventanas de los altos edificios. Nosotros nos acostumbramos bastante bien al clima reinante y luego de un desayuno tempranero salíamos a trotar todas las mañanas por las grandes explanadas del Centro Direzzionale como parte del programa que yo suelo diseñar para que  el grupo se integre y active su cuerpo-mente de la mejor manera.
Nápoles es increíble, son varias ciudades dentro de una gran ciudad como luego nos explicara Stephano DeMatteis, el antropólogo social que entrevistamos. Está la ciudad del mar, el barrio griego en el corazón de la metrópolis, el exclusivo “Vómero” que mira al resto dede arriba, el barrio “Sanitá” donde los turistas no puede entrar pues son sistemáticamente asaltados, el nuestro conocido como el barrio de la “Termini” o de la Vïa Nazionale y varios más, de límites bien precisos donde los habitantes no suelen mezclarse y con códigos bien definidos para cada sector; de esa manera conviven diferentes culturas, diferentes cosmovisiones, todas englobadas en un singular ensamble de características propias. Y la presencia del volcán! Que enmarca el paisaje de toda la ciudad de manera amenazante, al menos para nosotros que no podíamos dejar de pensar en las consecuencias de la erupción que sepultó Pompeya (ciudad que visitamos y nos dejó ciertamente impresionados con las reconstrucciones de los cuerpos en el momento de su muerte).
Uno puede ir caminando tranquilamente por una vereda y si está cerca del cordón es común recibir un “sopapo” en la nuca administrado con precisión por el conductor o el acompañante de una de las infinitas “motorino” (motocicletas) que circulan por las calles. Es un saludo, una broma ... nadie se enoja. Luego de recibir el golpe y mientras nos recuperábamos de la sorpresa frotándonos la nuca nos acordábamos de la película “Amigos míos”. (1975, dir. Mario Monicelli, con Ugo Tognazzi y otros)
Los reportajes comenzaban a principio de septiembre, el primero era nada menos que con el juez que había condenado a Maradona por la tenencia de dos kilos de cocaína. Una mañana, luego del desayuno y la actividad física, estábamos preparando los elementos técnicos para la entrevista de esa tarde cuando de repente se cortó la luz e inmediatamente después llegó al departamento el dueño. Luego de conversar sobre los tapones que habían saltado y otros temas menores, nos miró con detenimiento y algo de inquietud. “Algo ocurre”, pensé para mis adentros y enseguida el preocupado odontólogo nos preguntó: “¿Ustedes saben lo que pasó, no? Nos quedamos sin decir nada esperando que continuara con su comentario. “Murió Speranza, ayer lo encontraron muerto en su casa, nadie sabe qué pasó ...” La noticia nos dejó perplejos e inmediatamente quisimos saber más sobre esa muerte. No había detalles (o el odontólogo no quiso darlos), simplemente el padrino había muerto y no se sabían sus causas. Preocupados por nuestro trabajo y la permanencia en la ciudad el temor ganó a varios de los integrantes del equipo. ¿Se venía la noche para nosotros? ¿Corríamos peligro al quedar sin protección?¿Debíamos irnos de Nápoles lo antes posible? Fueron algunas de las urgentes preguntas que nos hacíamos ...

   Bueno, la seguimos la semana que viene, está bien por ahora. El documental se hizo pero ya veremos cómo siguió todo; nos encontramos el jueves o viernes próximo, me voy a armar el arbolito de Navidad con mis nietos, chau.


 Arturo (diciembre 2010)



TRICKSTER (II)

En estos últimos días he recibido varios mails en relación a lo que escribí la semana pasada. Algunos me piden más información sobre el libro que mencioné. Bien, para responder esos pedidos les comento que la obra en cuestión tiene como título principal “El Colgado” y como subtítulo “La psiquiatría y las fuerzas de la oscuridad”, su autor es Sheldon Kopp, yo poseo un ejemplar de la editorial Alfa Argentina editado en noviembre del año 1976 (viejito pero actual). Esos son los datos solicitados. Dicho libro está dirigido a profesionales de la salud mental pero eso no impide su comprensión porque está escrito con un lenguaje accesible, ignoro si aún se puede conseguir en esa edición o si ha sido reeditado.
Otra de las novedades de estos días es que me llamó telefónicamente un Trickster que habita en París. Es argentino por nacimiento, italiano gracias a su abuelo y ciudadano del mundo como gusta autodenominarse. Es un Trickster que se reconoce como tal y convencido que no puede ni debe cambiar, deambula por la vida de embrollo en embrollo. Me pidió encontrarnos si yo viajaba a París; yo accedí pues tenía que asistir a la reunión semanal con colegas que realizamos en esa ciudad y dispongo de unos momentos libres a la hora de almorzar.
A pesar de las dificultades generadas por la nieve y el hielo en la rutas, nos encontramos en un restaurante situado frente a una de las salidas del  Metro en la estación de Belville, en un barrio donde se mezclan culturas como sólo en París suele verse.
Y esto fue lo que conversamos:

  • Veo que has traído el pequeño grabador. ¿Piensas registrar lo que hablemos? - me dijo luego de los saludos.
  • Si me lo permites, me gustaría grabarte para luego compartir nuestra charla con mis lectores del blog - sugerí dudando de su aprobación.
  • Sí, está bien, mientras no menciones mi nombre, no tengo problemas ...
  • Bueno, dime para qué querías verme y mientras conversamos almorzamos algo - le propuse.

   Pedimos el menú de ese mediodía que consistía en un primer plato de “soupe d'asperges” (sopa de espárragos), un “filete mignon avec pommes de terre” (lomo de cerdo con papas) como segundo plato y luego un café con “tarte aux pommes” (tarta de manzana). Todo a 14 euros por persona, incluído un cuarto de vino tinto para cada uno y una jarra con agua.

  • Habiendo leído lo que publicaste en tu blog respecto al Trickster no pude evitar pensar que te estabas refiriendo a mí. ¿Es así? - me preguntó sin rodeos.
  • Bueno ... en realidad quise referirme a ese perfil humano en general ... - yo contestaba titubeando un poco - Todos tenemos algo de Trickster, además yo simplemente me limité a transcribir lo que escribió un colega ...
  • Sí, sí, ya sé, pero en los muchos años que nos conocemos vos aprendiste como somos los Trickster gracias a mí.
  • Bueno, puede ser ... ¿Pero vos me querías ver para decirme esto? - le pregunté.
  • No, lo que quiero contarte es que en el cuento que publicaste, ese Trickster mastica un bulbo y por eso le pasa lo que le pasa. En mi caso no se trata de un bulbo ni de defecarme encima ... - hizo suspenso para que yo preguntara:
  • Dime entonces de qué se trata ...
  • Lo mío no es un bulbo, es una vulva.
  • ¿Una vulva? ¿Una vagina quieres decir? - volví a preguntar.
  • Sí, una mujer - me respondió Trickster.
  • Bueno, está bien ¿y cuál es el problema esta vez? - continué con mis preguntas.
  • Mi problema es siempre el mismo: armo un castillo de naipes con la mujer de turno y otras personas que convoco, para luego de un tiempo sentir que ese castillo se me derrumba encima.
  • Bien ¿y en qué etapa de ese proceso estás? - insistí con mi interrogatorio.
  • En el momento que todo se cae ... - respondió Trickster.
  • Ajá ¿entonces?
  • Pues nada, que entonces me voy.
  • ¿Te vas?¿Adónde?
  • A Buenos Aires, me voy a Buenos Aires ...
  • ¿Te volvés a la Argentina? Después de tanto tiempo que has estado por Europa ¿te volvés? - yo no podía dejar de preguntar intrigado por la situación de este singular personaje.
  • Sí, me voy. Aquí ya me han tomado el tiempo y no tengo ganas de abrirme a nuevos círculos. En Argentina puedo seguir armando castillos en el aire que siempre hay gente que se sigue enganchando, allá todos hacen lo mismo y sobre todo en Buenos Aires, donde hay muchos especímenes como yo. No me sentiré tan solo.
  • Bueno, si es tu decisión ... ¿te vas solo?
  • No, esta vez me voy con mi actual pareja, justamente ella es de allá y algo vamos a “garronear”. Por eso te decía que mi problema es una mujer, ella quiere volver, extraña su familia, sus amigas, el clima, todo, extraña todo, me tiene podrido. Igual si no me va bien, la dejo en esa ciudad y me rajo a donde sea ...
  • Y ¿tenés algún trabajo, algo para empezar?
  • No, nada, pero algo voy a inventar. Esa es mi especialidad, je, je ...

   Trickster continuó desarrollando su idea de retornar a la Argentina y sus enormes dudas respecto a  esta nueva empresa.
Un hombre de unos 40 años estaba sentado en la mesa contigua a la nuestra, escuchando que hablábamos en español, se levantó y nos dijo:

  • Perdonen, pero ustedes son argentinos, no?
  • Sí - respondimos a dúo con Trickster.
  • Los escuché hablar y no pude dejar de acercarme ¿me puedo sentar un rato con ustedes? - con Trickster nos miramos y de común acuerdo aceptamos. El hombre se presentó y nos comentó su interés en conversar con nosotros: - Es una suerte encontrarme con argentinos en medio de esta ciudad tan indiferente, escuchar hablar en mi propio idioma ... Hace tiempo que me vine, ya perdí la cuenta de los años que estoy por aquí y ... extraño un montón aquello ...
  • Y ¿vos que sabés hacer?¿Cómo te ganás la vida? - preguntó Trickster.
  • Yo laburo en sonido, me gano unos euros en una casa de grabación - contestó el recién llegado.
  • Ah! Qué bien! Justo lo que necesito ¿no querés venirte un tiempito a Buenos Aires? - le propuso Trickster.
  • ¿En serio me lo decís?
  • Sí, en serio. Estoy en un proyecto muy interesante: un documental sobre Argentina en los meses previos a la próximas elecciones - explicaba el constructor de castillos volátiles.
  • Genial! Yo soy porteño, si me das un lugar me engancho, me encantaría ...Y ¿para cuándo es eso?

   Ellos siguieron conversando para coordinar acciones del proyecto que a partir de ese mismo momento iban a compartir. Yo me quedé en silencio, observando la insólita situación que se había presentado. Tickster desarrolló su idea con una convicción que no dejaba ninguna duda sobre su concreción, pero yo sabía que todo lo estaba inventando en ese mismo momento, con una increíble creatividad espontánea. Preferí no intervenir, el hombre que se nos había acercado estaba realmente necesitado de volver a su ciudad añorada y no importaba mucho si el motivo era real o una fantasía. Había llegado a Francia detrás de una mujer parisina que al poco de llegar “lo dejó en banda, ya no tenía nada que lo atara en Francia y la nostalgia de Buenos Aires lo estaba matando” (fueron sus textuales palabras).
Concluído el almuerzo me despedí mientras ellos continuaban entusiasmados con su charla, pero antes de dejarlos, Tickster comenzó a buscar su billetera en todos los bolsillos, en el maletín que traía y como no la encontró me pidió si yo podía pagar la cuenta. Con cierta resignación y esbozando una sonrisa complaciente acepté y retorné a la reunión de colegas que continuaba esa tarde.
Mientras caminaba hacia el Centro de Salud pensé: “Trickster tiene algo de razón cuando me dijo que siempre aprendo algo de él ... ¡qué capacidad para enganchar gente que tiene! ¿O será que simplemente Dios los cría y París los junta?

   Bueno, basta de Trickster por ahora, hasta el jueves o viernes de la semana que viene.

  Arturo (diciembre 2010)


TRICKSTER

 

   Bueno, continuemos ... Por pedido expreso de alguno de los lectores de este humilde blog continuemos el contacto. Semana a semana escribiré sobre un tema de mi interés y si les apetece, me leen.

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   El frío y la nieve están anticipando el invierno por estas tierras. Momento adecuado para la reflexión introspectiva y el contacto tranquilo con los seres queridos en torno al fuego de la estufa a leña.
Como suele ser mi hábito cuando salgo poco de casa, recorro la biblioteca y tomo casi al azar uno de los libros que duermen el sueño de los justos para releer algunos párrafos, constatar las sensaciones que producen, compararlas con aquéllas que produjeron la primera vez o la última que leí lo mismo y de esa manera verificar el paso del tiempo en mi vida.
Es así que leyendo "El Colgado", un excelente libro escrito por un colega psicoterapeuta mientras luchaba con un cáncer de cerebro, en un valiente intento de transmitir sus conocimientos antes de partir de este mundo, encontré el siguiente relato que podemos compartir.
Sheldon Kopp es el autor en cuestión y escribe acerca de un arquetipo humano al que hace referencia C.Jung, arquetipo del cual suele haber algún representante cerca nuestro. Para definir a este personaje de singulares características, Kopp emplea un término que extrae del “Estudio de la mitología indígena americana” realizado por Paul Radin. Veamos lo que nos cuenta el terapeuta en su libro:

   "Aún cuando el "trickster" no sea un benefactor, nunca es en realidad la encarnación del mal. Es más un bromista que un malvado, y si bien suele ocasionar catástrofes en quienes lo rodean, lo más frecuente es que él mismo caiga en ridículos embrollos, como castigo por su torpeza, su precipítación y terquedad. Según Jung el "trickster" sería una figura colectiva, una suma de todos los rasgos inferiores de los individuos ... Veamos lo que sucede cuando desafían su propia naturaleza, aunque lo hagan casi imperceptible:
Un día que Trickster andaba dando vueltas sin nada que hacer, oyó de pronto que alguien le hablaba. Escuchó con atención y la voz parecía decir: “El que me mastique defecará; ¡por cierto que defecará!” Eso es lo que decía. “Bueno”, dijo  Trickster, “¿por qué dirá eso esta persona?” Para averiguarlo caminó en la dirección de la que provenía la voz, y volvió a oir, muy cerca suyo: “El que me mastique defecará; ¡por cierto que defecará!” Eso es lo que decía. “Bueno”, dijo Trickster, “¿por qué seguirá diciendo eso?” Entonces salió caminando para otro lado. Y se alejó bastante. Nuevamente, muy cerca suyo, una voz pareció decir: “El que me mastique defecará; ¡por cierto que defecará!”. “Bueno”, dijo Trickster “me pregunto quién será el que habla. Yo sé muy bien que si lo mastico, no defecaré”. Pero siguió buscando al que hablaba y al fin descubrió, con no poca sorpresa, que era un bulbo de un arbusto. Era un bulbo el que hablaba. Entonces él lo cortó, se lo llevó a la boca, lo masticó y luego lo escupió. Hecho lo cual se marchó.
“Bueno, bueno, ¿qué se hizo de ese bulbo charlatán? ¿Así que yo iba a defecar? Voy a defecar cuando se me dé la gana, no antes.¿Cómo podría obligarme ese pequeño objeto?” Así habló Trickster. Pero mientras hablaba, soltó un gas. “Bueno, supongo que a esto se refería el bulbo. Pero él dijo que me haría defecar, y yo me limito a expeler gases. De todos modos soy un hombre importante, por más gases que se me escapen” Así habló. Nuevamente mientras hablaba soltó otro; y éste fue realmente estruendoso. “Oh, qué tonto soy. Es por esto que me llaman El Tonto”. Ahora sentía venir otro gas. “Supongo que a esto se refería el bulbo”. Lo soltó; éste fue más sonoro aún y empezó a escocerle el recto. “Bueno ¡por cierto que es algo tremendo!” Entonces soltó un gas con tanta fuerza que dió un salto hacia delante. “Bueno, bueno, puede empujarme si quiere, pero no me hará defecar”, exclamó desafiante. La explosión siguiente le hizo levantar el trasero y cayó en cuatro patas. “¡Vamos otra vez!¡Otra vez!” Pues bien, no tardó en suceder de nuevo. Ahora la explosión lo levantó por el aire y cayó al suelo boca abajo. Cuando estalló el siguiente gas tuvo que asirse a un palo, pero igual salió disparado y al caer el palo le cayó encima y casi lo mata del golpe. Acto seguido se aferró a un árbol que había cerca. Era un álamo y lo apretó con todas sus fuerzas; el gas que sobrevino le hizo levantar los pies. Volvió a aferrarse con más vigor aún, pero al soltar el gas arrancó el álamo con raíz y todo. Para protegerse la vez siguiente se asió a un árbol muy grande, un roble gigantesco y lo rodeó con sus brazos. Pero cuando salió el gas se sacudió de tal modo que sus píes golpearon el tronco. Con todo, sobrevivió.
Entonces corrió hacia un poblado. Al llegar, gritó: “¡Escóndanse todos, que viene un gran ejército y los matará si los encuentra!¡Rápido, huyan todos!” Tanto los asustó que todos vinieron con sus cosas y se escondieron encima de Trickster; también trajeron todos sus perritos. Entonces el bromista volvió a soltar un gas, y la fuerza de la explosión hizo saltar cosas, personas y animales en todas las direcciones. Cayeron todos separados: los hombres se buscaban unos a otros, los perros gemían buscando a sus amos. Trickster se rió tanto que al fin le dolió la cabeza.
Se sintió muy atrevido. Sus problemas parecían superados. “Bueno, ese bulbo era un charlatán”, se dijo, “todavía no ha podido hacerme defecar”. Pero en ese mismo momento sintió deseos de defecar, aunque muy vagos. “Bueno, supongo que esto es lo que quería decir. De todos modos, ese bulbo es un jactancioso”. Mientras hablaba, sintió crecer su deseo. “Aún así, era un fanfarrón; debió referirse a esto que siento”. No bien hubo pronunciado esas palabras, comenzó a defecar sin parar. Al rato, acuclillado, su cuerpo ya tocaba el excremento. Subió a un tronco y siguió, sentado en lo alto; pero aún así el excremento llegó a tocarlo, subió más alto. No podía dejar de defecar. Hasta que llegó a lo más alto del árbol; era un sitio muy incómodo y el excremento subía cada vez más.
Trató de cambiar de posición, pero la rama en la que se sustentaba estaba resbalosa y se cayó, en su propio estiércol. Se hundió en él, desapareció, y le costó un buen trabajo salir .......”

   A través de esta leyenda aborígen americana, Kopp intenta ejemplificar el comportamiento de esos especiales personajes que, como decíamos anteriormente, es posible que en nuestra vida hayamos tenido la oportunidad de conocer algún ejemplar.

   Bueno, la seguimos la semana que viene.

 

                                               Arturo (diciembre 2010)


ODA A LA AMISTAD
(dedicado a los compañeros del cole)



   Antes de escribir quisiera aclarar algunas cosas ... (je, je).
Oda no quiere decir joda, con el perdón de la palabra. En este escrito, haciendo honor a mi condición de adulto bien formado, médico responsable y buena persona, no utilizaré palabras soeces como culo, pito, caca o similares; en caso de que deba usarlas emplearé sinónimos como ano por culo, pene por pito y materia fecal por caca.
Bien, hecha esta aclaración empiezo a escribir.


Quiero contarles que desde aquellos tiempos del colegio, cuando tanto nos reíamos con algunos personajes que inventaba, me ha quedado un problema, un trauma que no he podido superar. Creo que todo empezó cuando me cambiaba de lugar, me ponía unos anteojos antiguos y confundía a los profesores que desorientados preguntaban: Philip? Philip? donde está Philip? Pues lo que son las cosas, desde entonces arrastro un personaje que no me deja ni a sol ni a sombra. Creo que es mi otro yo, o, como diría el maestro Freud, mi Súper Yo ...
- ESTA HABLANDO DE MI?
- ( huy! no les dije ... apareció! )
- NO SE HAGA EL TONTO! LO ESTOY ESCUCHANDO! AUNQUE HABLE BAJITO Y ENTRE PARENTESIS!
- Eeehhh ... bueno, no me grite.
- YO NO GRITO, HABLO TODO CON MAYUSCULAS. PERO USTED NO SE HAGA EL VIVO PORQUE LO MANDO A LA DIRECCION!
- A la dirección? a qué dirección?
- A LA DIRECCION Y AMONESTADO.
- Pero, qué hice? No hice nada, sólo hablaba con mis amigos ...
- BUENO, EN CLASE NO SE HABLA. CALLESE! ADEMAS USTED SIEMPRE TIENE UNA EXCUSA PARA HACERSE EL PAYASO. ACASO LE GUSTA SER EL HAZMERREIR DE TODA LA CLASE?
- Yo no soy en hazmerreir de nadie ... soy un alumno muy aplicado ...
- AH,SI? Y ENTONCES POR QUE CUANDO ME DOY VUELTA TODOS SE RIEN? QUE TIENE EN ESA CORBATA? SE LEVANTA SOLA! QUE BROMA ES ESTA?
- Nada, no tengo nada ... Me puedo sentar?
- BUENO, SIENTESE Y QUEDESE QUIETO!
SIGAMOS CON LA CLASE, A VER, PASE PICONE, HABLE DEL NABO...
- Ja ja ja ja ... hable del nabo ... ja ja ja ...
- BUENO, BASTA! PHILIP A LA DIRECCION!
- Está bien, me voy a la dirección...

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   A ver si ahora puedo seguir conversando con ustedes, aquí no hay nadie. Como les decía, tengo ese problema pero por lo demás estoy bien.
Se acuerdan como nos cagábamos, perdón, como nos defecábamos de risa con el cura Mario? Waldy Crispo no llegaba a sentarse que gritaba: - Je suiiiii !! - Y enseguida salía disparado para el pasillo. O cuando alguien se tiró un pedo, otra vez perdón, un cuesco, un flato, y Bayona abrió la ventana diciendo: - Hay un olor horrible! - El cura Mario le propinó un derechazo de revés que lo dejó medio boleado. Y a nadie se le hubiese ocurrido decir nada, me acuerdo que el cura se paró al costado de Guillermo Salas esperando que éste hiciera el mínimo gesto para sacudirle un bollo, pero nos comimos la risa. Y cuando nos mandó a todos para rendir francés en diciembre del último año? El cura Mario. Qué bárbaro! En ese examen a nadie le dejaba decir más de dos palabras, hasta Ricky Ricciardi con su pronunciación tan particular no logró aprobar. Yo me dije: listo, estamos fritos, yo soy un desastre y encima con todo el quilombo, perdón, el lío que siempre le hacía, me manda a marzo de una ... Pero no, fui el único que aprobó. Y cuando la madre de Ocampo lo interpeló para pedirle explicaciones del porqué me había aprobado a mi solo, le respondió: - Y, con ese apellido, como no voy a aprobarlo!-
Eso definió mi destino, yo me la creí, pensé que hablaba bien ese idioma y ahora estoy en Francia. Pronto me di cuenta que hablo igual de mal que en aquella época, pero aquí estoy. Y se siguen riendo cuando digo alguna barbaridad en franchute ... Huy! viene alguien ...
- QUE HACE USTED EN LA PUERTA DE LA DIRECCION?
- ( la señora directora, estoy frito)  Nada, estoy de plantón, me mandó el profesor de geografía.
- EL PROFESOR DE GEOGRAFIA? QUIEN? CALABRESE? SI YA NO ESTA MÁS.
- Ah, no ... bueno, era mi Súper Yo entonces ...
- USTED TIENE SUPER YO? QUE RARO!
- Si, y habla como usted, con mayúsculas.
- BUENO, BUENO, VUELVA A LA CLASE Y PORTESE BIEN. NO LO QUIERO VER POR AQUI.

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   Otra vez en clase, ahora esta Manuel de la Puebla, que tipazo! Siempre estimuló el arte, se acuerdan cuando nos llevaba al cine Cervantes? Después nos pedía un informe opinando de la película. Una tarde, no sé si recuerdan, como su cabeza era parecida a la de uno de nosotros, alguien le pegó un chicle en el bocho … se dio vuelta con mufa pero no quiso castigar a nadie. A mí me estimuló para escribir y le dediqué mi primer libro, siempre lo recuerdo. En segundo año me puso 15 amonestaciones de un saque, lo imité cuando había dicho “ángulos incritos”, sin la s ni la p … me rajó de la clase y casi me raja del cole. Pero esa vez yo entendí que mi burla era inapropiada y él que su sanción fue exagerada; desde ese momento me llamó Arturo cada vez que nos encontrábamos, con el afecto de un “hermano” mayor. También tenía un especial afecto por muchos de nosotros. Una mañana de diciembre fui a ver el examen de geografía de Bartolomé, de Bartolo, si. La cosa venía mal … Manuel le preguntó en un momento por los puertos más importantes del país, Bartolo no decía ni mu … esperó un rato y para ayudarlo le dijo: - Escuche, Bartolomé, dígame al menos un puerto importante de la costa atlántica, donde va a veranear usted? – Y Bartolo con entusiasmo le respondió: - Ah! Ya sé … el puerto de Córdoba!- El cura no lo podía creer y no aguantó la risa; finalmente lo aprobó.
Ahora viene la hora de física, con Borel, qué les parece si le ponemos el escritorio en el borde de la tarima? A que lo tira a la merda (vieron que no dije mierda, eh?). Dicho y hecho. El profe quiso acomodar su prominente panza, corrió unos centímetros el escritorio como era su costumbre y PUM! El escritorio fue a parar al piso sin más. Luego nos hizo pasar al pizarrón para escribir alguna fórmula y siempre había alguna fuerza que llevaba el nombre de P1 o P2, al nombrarlas había que decir Pe sub uno o Pe sub dos, pero no faltaba quien lo leía Pe uno y Pedos. Risa general.
Y cuando vino a su primera clase el profe de matemáticas Tonina y le dibujamos una latita de sardinas en el pizarrón con la figura de un pescadito? Se acuerdan?
En fin, cuantas anécdotas. Si yo me reía mucho se me llenaban los ojos de lágrimas (todavía me pasa). Una vez, ya no recuerdo qué profe era, me vió y pensó que estaba llorando, me hizo parar para preguntarme qué me pasaba y tuve que inventar un poco, je … le dije que había fallecido una persona en la familia y estaba muy triste … Se compadeció y eso aumentó mi risa porque todos sabían que yo estaba diciendo cualquier cosa para justificar mis lágrimas. Estaba tan tentado que finalmente le pedí si podía retirarme al baño para llorar tranquilo y me fui de la clase.
- PHILIP! OTRA VEZ HABLANDO! USTED NO APRENDE MAS!
- (Mala suerte. De nuevo me agarraron hablando …)
- QUE ES ESTO! UN MERCADO PEEERSA!!! SIGAMOS CON LA CLASE. LOS ULTIMOS JUNTEN LOS LIBROS QUE LE VOY A TOMAR UN EXAMEN …
- (Huy! Al cura Mario se le ocurrió tomarnos un examen sorpresa de Educación Democrática, vamos a poner cualquier libro en la pila para poder copiarnos … nunca los mira, sabe que le ponemos otros libros pero no nos dice nada. Yo creo que se divierte con nosotros, ahora nos está mirando por el agujerito de la hoja, je je … mejor no me rio mucho porque me echa de la clase … je, je).

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   No debemos olvidar la primaria en el Rasore. Muchos de nosotros compartimos momentos para el recuerdo. La corrida de Figliozi por toda la clase en primero o segundo grado, los cohetes de fin de curso en el patio central.
Una vez el hermano Osvaldo (quien falleciera mientras cursábamos sexto grado) nos pidió para una fiesta patria que preparemos una poesía. El propuso una relarga que nadie quiso aceptar. Yo, ingenuamente propuse una poesía de cuatro estrofas pero el hermano me convenció para que recitara la suya (de memoria, obvio) frente a todo el colegio reunido en el patio. Tenía apenas tres días para estudiarla. Al poco de empezar me trabé, el cura comenzó a soplarme por detrás de la tarima donde estaba mientras yo repetía lo que me decía … Un desastre, todo el colegio comenzó a reír viendo la escena, yo cada tanto me daba vuelta y le pedía al hermano que me dijera como seguía. Se acuerdan de eso?
Otra. En quinto grado, el hermano Agustín era el “titular” (se decía así, no?), con Luis Ambrosis, el gordo Antueno y Chimi Galiano preparamos una obra de teatro. La inventamos nosotros con cosas que leíamos del Billiken y yo la escribí porque esa era la condición para presentarla. Un delirio de risa, ganamos el primer premio en forma conjunta con una que habían representado los “tragas” del grado. Pero lo más lindo fueron los ensayos, nunca podíamos terminarla porque nos tentábamos tanto que no se podía seguir; finalmente la hicimos y la tentación fue compartida con todo el grado.
Y estaban las fiestas de fin de curso en el teatro Argentino, con las exhibiciones gimnásticas, el espectáculo de bicicletas en el sexto grado y la consabida zarzuela … Se acuerdan?
Esas experiencias fueron los gérmenes que impulsaron la incorporación del teatro y otras artes a la medicina que he desarrollado.
Y la música, los profesores que tuvimos merecen un párrafo aparte. Carmelo en la primaria intentando vanamente que sonáramos como un coro de angelitos … je, como desafinábamos! Con la honrosa excepción del colorado Sotés que tenía una voz envidiable. En la secundaria tuvimos a Aillión y el increíble Pepín Cascarón. Personajes que parecían emergidos de una película de Fellini.
Pero no debemos olvidar la importancia que tuvo el deporte en la mayoría de nosotros, el futbol, el atletismo algo menos y sobre todo el rugby. En mi caso comencé con la camiseta azul y roja pero luego, por culpa del entrenador que tuvimos en la 5ª. (Pérez Teijido) quien me anticipó que en todo ese año no jugaría, me pasé a Los Tilos donde había otros compañeros del cole y fue ahí donde encontré mi mejor momento en esos años. Aunque ese cambio de camiseta me costó la marginación en los equipos del colegio, creo que salí favorecido y desarrollé una interesante carrera deportiva con “la verde” y luego en la Unión de Rugby del Valle Inferior. Pero no dejo de reconocer que fueron aquellos comienzos azul granas los que prendieron ese deporte en mi actitud ante la vida … Y aún hoy, para no perder el “vicio”, entreno divisiones inferiores en la ciudad francesa donde habito.

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- BUENO,  PERO NO TODOS SON BUENOS RECUERDOS, HAY DE LOS OTROS TAMBIEN!
- Es cierto, hay de los otros. Como en la vida, hay buenas y malas … Con los recuerdos es igual. Esta vez tiene usted razón mi estimado Super Yo.
- BIEN, PASE AL FRENTE Y HABLE UN POCO DE ELLOS, ENTONCES …
- Eeehhh … esta lección no me resulta fácil. Me acuerdo de algunos velorios por el fallecimiento de la madre o el padre de alguno de nosotros. Algunas peleas, piñas recibidas, algunas injusticias …
- A VER, LA BOLILLA “RECUERDOS NO GRATOS” TIENE UN TEMA CENTRAL, LO SABE O NO?
- Eeehhh, si. La muerte de Gustavo De Urraza.
- BIEN, EXPLIQUE LO QUE SABE DE ESE TEMA.
- Bueno, esa muerte nos sorprendió a todos en una edad muy difícil. Si bien se habló en clase a instancias de los hermanos, no creo que hayamos encontrado muchas explicaciones a lo acontecido. Mi psiquiatría me indica que fue un caso de psicosis aguda, no solo individual sino grupal, afectó a toda la división y al colegio en general, creo …
- SIGA. QUE QUIERE DECIR CON UN CUADRO DE PSICOSIS AGUDA Y CUALES FUERON SUS CAUSAS SI FUE ASI?
- Eeehhh … Psicosis aguda … una pérdida del sentido de realidad inesperado, imprevisto y ciertamente explosivo. En apariencia, porque si observamos el fenómeno detenidamente veremos que hay indicios, motivos que se van sumando para que la situación se produzca. Esos motivos pasan inadvertidos para los individuos que rodean el hecho pero son decisivos para el sujeto que se desborda.
- BIEN, ENTONCES A QUE CONCLUSIONES PUEDE LLEGARSE?
- Yo creo que Gustavo se sacrificó para mostrarnos un mecanismo muy dañino que existía entre nosotros, tanto en nuestra división como en otras. Porque además no era él quien había gestado la psicosis, el tema venía por otro lado y con otros compañeros. Fue una auténtica víctima que se inmoló para señalarnos un mecanismo perverso y peligroso de nuestra problemática adolescente, problemática extensiva a todas las divisiones de nuestro Colegio y de otros. Hubo un antes y un después de ese hecho. Todos quedamos muy marcados y ya nada fue igual de ahí en más ... Y lo que son las cosas, este tema fue una preocupación permanente en mi tarea sanitaria al frente del hospital psiquiátrico de Patagones razón por la cual mantuvimos un estricto control preventivo en las escuelas de la zona, pero cuando me fui nadie continuó con esa labor por considerarla exagerada y unos años más tarde ocurrió la conocida desgracia donde murieron tres chicos a manos de un compañero. Gustavo nos dejó una gran enseñanza dando su vida por ello.
- ESTA BIEN. ESTA BIEN. VAYA A SENTARSE. ES LA HORA DEL RECREO, NO CORRAN NI SE PELEEN PARA LLEGAR PRIMERO AL KIOSCO PORQUE HAY SANDWICHS PARA TODOS.

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   Bueno, creo que me saqué por un rato al Súper Yo de encima, ahora podemos seguir con los recuerdos más agradables.
El retiro espiritual de cuarto año, se acuerdan? No se podía hablar salvo en determinadas ocasiones, en las misas diarias nos comunicábamos con los ruiditos que hacían los bancos al moverlos … Cric, cric … risitas … cric, CRIC!, cric … La tentación era general como cuando había que leer en la mesa los evangelios. Una mañana armamos con almohadas y ropa un muñeco que colgamos por la ventana del segundo piso como si se hubiera ahorcado; pasaron dos monjas por debajo y casi mueren del susto, corrieron a avisar y cuando volvieron el supuesto suicida ya no estaba … Los que compartíamos la habitación muertos de risa. Claro, era el hermano Manuel el “titular”, creo que se divertía tanto como nosotros o al menos comprendía el típico espíritu juvenil que nos embargaba. Al año siguiente yo no quise ir al retiro y las cosas no terminaron bien, yo sentí que con “Ernesto” ya no iba a ser lo mismo y no me equivoqué.
Cuantos recuerdos! Chimi imitando al capitán Piluso en los primeros años de la secundaria. El “nono” Pardi que no podía sentarse cerca mío porque no aguantaba la risa y terminaba castigado. Guillermo Salas doblando mil veces un papel para luego ir al baño y sentir la suavidad de su prolongada tarea al limpiarse el ... ano (vieron qué correcto que estoy?). El “loco” Rolleri en el último año cuando lo encaró a Calabrese con una tabla del banco porque lo había echado de la clase. Los sutiles coros espontáneos que hacíamos cantando la mitad de la clase y cuando el profesor se acercaba, era la otra mitad la que cantaba.
Y el viaje de fin de curso. Cuando hicimos un striptease en el vagón donde viajaban otros pasajeros. El palazo que se comió el gordo Gascón propinado sin querer por Isidoro; eso estuvo duro, si. Las minitas con las que viajamos y terminamos durmiendo en sus asientos (solo durmiendo, je, en esas épocas con eso alcanzaba). Las salidas nocturnas y las anécdotas que luego se contaban mientras desayunábamos o cenábamos en el comedor del hotel. Ahí hubo de todo. Quién fue el que se equivocó de habitación y se metió como Pancho por su casa en otra donde estaban fifando una pareja de recién casados? En verdad fue así ? creo que le pasó a “nano” Fonrouge. Y los cuentos del conserje? Y las tanas del Víctor Mercante? Con el gordo Maliandi y el “nono” Pardi nos pusimos a “franelear” (se decía así, no?) con unas egresadas de la ciudad de Paraná en un boliche que estaba a 5 kilómetros de Bariloche, a la vuelta, caminando por cierto, casi morimos de frio, pero por dentro era tanta la calentura que nos sentíamos bien. El gordo Gascón, Luis Ambrosis y creo que el vecino del colegio que siempre llegaba tarde, si, Ricardo Antonucci, esos tuvieron lo suyo también en ese viaje. Catogio o quién era el que nos despertaba temprano para no perdernos alguna de las excusiones? Excursiones a las que iban la mitad porque el resto quedaba fusilado durmiendo en el hotel. Como dije, hubo de todo. Ese viaje fue una fuerte despedida para lo que siguió de ahí en más.
Pero bueno, me gustaría nombrarlos a todos, pero no creo que haga falta, estos recuerdos y muchos más que cada uno atesora en su memoria, fueron compartidos por toda la octava promoción. Difícil que se olviden.
- SE VA A DESPEDIR SIN ARREPENTIRSE DE NADA?
- Arrepentirme? Nooo … no creo …
- NO LE VA A PEDIR DUSCULPAS A ALEGRONI CUANDO SE SENTABA DETRÁS Y LE COBRABA UN SANDWICH POR PROTEGERLO DE LOS “REGLAZOS” DE SUS COMPANEROS, POR EJEMPLO?
- Ah, bueno, si … seguramente he sido injusto con alguno de aquellos compañeros y desde la distancia de tantos años les pido disculpas. Pero Alegroni nunca me pagaba! Yo trataba de ganarme el sándwich convenciendo a los que estaban detrás mío que no lo molestaran pero luego, en el recreo, él no cumplía con el acuerdo, entonces yo dejaba que las cosas siguieran su libre curso.
Qué se yo … éramos así, la violencia estaba en todos y en cada uno, había que saber manejarse bien, tanto para no dar como para no recibir. Era un delicado equilibrio que debíamos aprender, entre nosotros, con los hermanos, con los profes laicos, en el rendimiento intelectual, en el deporte y luego en los hogares donde muchas veces había otros códigos. Ni hablar de lo que vino después … quizás hemos pensado que se nos preparó para un mundo que ya no existía. Sin embargo, hoy creo que debemos celebrar aquella singular experiencia educativa y felicitarnos por lo que vivimos.
No quisiera terminar estas líneas sin mencionar al hermano Juan (luego Germán) que debe estar en su particular cielo con las manos cruzadas en la cintura y los dedos índices apoyados apuntando hacia algún alumno indisciplinado. Al hermano Fermín con su pasión por el campo de deportes; a todos los hermanos y profes que nos acompañaron en la primaria del Rasore.
También un saludo a "Tedy" Maestri, Materazzi, el "chino" Frazer, el "colorado" Gerello, Pereyra, "bocheta" Bonnani, Huguito de Paoli, Domingo Di Nuchi, Arroyo (se hizo cura, no?), Zerviño, Correa, Costas, Mandagaran, Ander Egg (je, je) ... a "Copete" Raymondi, Marito Grillo,"chiquito" Parenti, Jorge Fernández Gil, Miguelito Bayona y tantos otros que integran una lista de afectos muy extensa pero que no he vuelto a ver. Disculpen quienes se perdieron en los recovecos de mi memoria. Con Tomás Bernard y Carlos Ricciardi nos encontramos de vez en cuando, lo mismo con alguno de los colegas como Gustavo Maliandi y el gordo Gascón y amigos personales como Raúl Picone. A Félix Pachano lo encontré en el Casino de Mar del Plata hace un tiempo.
Una mención especial a los compañeros que ya emigraron de este mundo, en lo personal al querido “negro” Nogueira con quien compartí buenos momentos luego del Colegio (vamos negro todavia!) y a Guillermo Uranga de quien me queda una anécdota que algunos conocen. Les cuento. Resulta que como él no veía casi nada, cuando cruzaba la calle se guiaba por los compañeros que tenia a su lado, una vez, cruzando la avenida 7, justo en la mitad, vimos venir un tipo en motoneta y con “coco” Maccarone (otro que se fue pronto) amagamos cruzar y Guillermo se mandó, PUM! La moto al piso, el tipo al suelo y nuestro amigo de pie como diciendo: qué pasó? Era fuerte el petiso, se acuerdan como gambeteaba jugando al fútbol? Claro, no veía a quien debía pasarle la pelota y entonces no tenía otra que gambetear, je.
Bueno, también quiero mandar saludos a los amigos del Costa en 49 entre 7 y 8, a los triperos que nunca ganamos nada pero seguimos firmes, a Susana Gimenez haciendo Shock! en la propaganda del jabón Cadum, a Palito Ortega y a todo el Club del Clan, al "Lole" Reuteman que saldrá segundo en las próximas elecciones, etc, etc, je, je ... me fui a la merda.
- BUENO. TERMINO LA HORA. ENTREGUEN LA HOJA. PONGAN SU NOMBRE DEBAJO Y SALGAN AL RECREO.
- Huy! Se acabó la joda, digo la oda ... bueno, me voy. Un abrazo a todos, nos vemos en algún momento si la vida nos reserva esa posibilidad. Si lo escrito despierta una sonrisa en Panchito G. Cortina en el momento doloroso que atraviesa me quedo conforme. Chau.

                                                                                    Arturo (diciembre 2010)

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